Aprovéchate del miedo para seguir avanzando

 

“Está la puerta abierta, 

juntemos nuestros sueños,

para vencer al miedo

que nos empobreció”

Alberto Cortez, “Está la puerta abierta

 

Cuando, en situaciones estresantes de tu vida, muestras conductas inapropiadas que, a posteriori, descubres que no te han ayudado a avanzar y dominar la situación, es bueno preguntarte si detrás de toda esa conducta había miedo.

Miedo, a distintas cosas, que aún no tienes identificado.

Y no puedes superarlo si no te paras, lo analizas y confías en que si quieres, puedes.

Sirva de ejemplo lo que me ha pasado a mí algunas veces, cuando he tenido que cantar sola, frente a varios miles de personas, o en algún entorno que por sí mismo intimida.

El miedo me ha tentado a veces a poner una excusa y no hacerlo.

Así que me he serenado y he pensado: “vale, puedo hacer dos cosas, no hacerlo y quedarme tranquila en mi zona de confort, o hacerlo con miedo y siempre me quedará el orgullo de haberlo intentado y conseguido”.

Y te digo que es enorme la satisfacción de haberlo hecho aun con ese miedo a fallar.

Así que te animo a que te enfrentes a cualquier miedo que tengas , lo trabajes y le hagas frente para llevarlo contigo de la mano, domándolo como si de un animal se tratara.

 

El miedo que ayuda

Como seres humanos, la acepción de miedo como estado de alerta, que provoca en tu organismo una serie de cambios físicos para ayudar a salir de una situación extrema (piensa en los cazadores de la era prehistórica) es algo positivo y necesario.


El miedo que nos defiende.

Ese miedo que hace aumentar los latidos del corazón para enviar más sangre a las extremidades, que aumenta la sudoración para enfriar los músculos y que acelera la respiración para llevar más oxígeno a esos músculos. O que dilata la pupila para ver mejor la luz.


En definitiva ese estado de alerta nos hace estar más atentos a nuestro entorno, nos hace enfocarnos en esa información que ha provocado el miedo, dejando lo que no es relevante a un lado. 

Si lo trasladamos a nuestros días ese miedo se puede producir en distintas situaciones, por ejemplo al cruzar una calle viendo que viene un coche más rápido de la cuenta, o un frenazo a tiempo mientras conduces, al ver un peatón que se tira al paso de cebra y no lo has visto. 

Todo eso le podemos decir que se produce por un miedo que ayuda.

 

El miedo paralizante

 

Aprovéchate del miedo para seguir avanzando

 

De pequeños, es normal tener miedos irreales, esos que te despertaban de noche y que se traducían en terror al hombre malo o a “yonosequé” que pudiera pasar en una casa a oscuras y en silencio. Te lo cuento porque yo era de esas que de repente se despertaban en mitad de la noche y lloraba de miedo a no se qué.

Ese era un miedo paralizante, pero se terminaba en el momento que amanecía y volvía el ruido al día a día. 

Pero de mayor, el miedo paralizante a yonosequé no se termina en ningún momento si no te propones acabar con él.

Es algo que te impide avanzar y hacer cosas porque temes muchas consecuencias posibles de tu conducta, que la mayoría solo están en tu cabeza.

Por ejemplo, el miedo a lo desconocido, miedo a hacer el ridículo, miedo a no tener capacidades para hacer algunas cosas, miedo a ser rechazados, humillados o traicionados. 

¿Crees que teniendo esos miedos puedes ser feliz?

Ese miedo y esas emociones negativas paralizan tu felicidad y te impiden trabajar por tu bienestar.

Todas conocemos a alguien de nuestro entorno cercano que dan la sensación de ir por la vida intentando evitar el sufrimiento, en vez de buscar su felicidad.

Planifican la forma de evitar el dolor, aprenden a no expresarse por miedo a ser rechazado, a hacer cosas que no le gustan para que no les abandonen y a ocultar su verdadero yo por miedo al qué dirán si se muestra como es.

Es bueno que lo analices y pienses si tú a veces haces lo mismo, para cambiarlo a partir de ahora.

Sigo insistiendo en la actitud, todo es cuestión de querer ser feliz.

Y para eso, ese miedo no ayuda nada.

No te provoca en tu organismo ese estado de alerta que hemos visto que nos ayuda de forma práctica, y se convierte en nuestro cómplice.

 

Cómo dominar al miedo paralizante y convertirlo en cómplice

 

Como siempre, la teoría parece fácil y muy bonita pero, ¿qué hacer para conseguir trabajar nuestro miedo paralizante?

Lo primero que tienes que saber es que no puedes esperar a que desaparezca por sí solo, porque esto no va a pasar si no actúas y lo enfrentas.

Te propongo un camino para conseguirlo:

 

Reconocer el miedo

No por ser el primer paso es el más fácil.

Hay veces en que está tan oculto después de tanto tiempo intentando negarlo o ignorarlo, que hay que quitarle muchas capas de encima para llegar al miedo verdadero.

 

(En este sentido si hace falta es bueno contar con la ayuda de un profesional que te guíe hasta esa emoción. A lo mejor tú actúas con rechazo en alguna situación y en lo más profundo aparece un miedo a una conducta que no sabías que tenías).

Pero si tienes miedo a algo, hazlo con miedo, no puede pasar nada a menos que sea que puedas fallar en algo.

Bueno ¿y qué?, seguramente te saldrá peor resultado que si no tuvieras ese miedo, pero el orgullo de haberlo hecho con miedo no te lo quita nadie. 

 

Aprovéchate del miedo para seguir avanzando

 

Afrontar el miedo

Una vez que has identificado ese miedo, no debes huir de él, tienes que afrontarlo y buscar recursos para superarlo.

Tienes que reconocer que tienes un miedo y que vas a trabajarlo para llegar a vencerlo.

Te ayudará expresarlo, háblalo con los tuyos, a lo mejor te hacen verlo desde otros ojos y muchas veces es clarificador.

Trabajar tu miedo

Esta fase también es complicada porque es como la trama de una novela.

Una vez hecha la introducción y presentado a los personajes de ese miedo ahora empieza la aventura.

Tienes que entender cómo empieza, si hay algún “clic que se activa” en ciertas situaciones, porqué se activa y que hacemos con él, hasta ahora, cuando aparece.

Aquí es donde ves si ese miedo sirve de algo o por el contrario bloquea tu felicidad.

Cambiar tu conducta de miedo  

Una vez trabajado esa situación de miedo, la mejor forma de ganarle es utilizarlo para superarnos a nosotros mismos y lograr cambiar esa conducta que siempre nos ha provocado malestar tener.

Esto te genera una sensación de logro, superación y en consecuencia un aumento de la autoestima.

 

Esto como te digo es la teoría, y suele funcionar en un alto porcentaje de casos, pero si crees que sola no puedes y que has conseguido identificar tu miedo pero no lo superas, te vuelvo a insistir en que consultes con un profesional de la psicología o psicoterapia que te ayudará a superarlo y te acompañará en tu difícil camino.

 

Conclusión

 

 Lo más importante es reconocer que tenemos miedo y querer hacerle frente. Solo nosotros podremos enfrentar nuestro propio miedo. Con mucho esfuerzo y voluntad, no se niega.

Nadie podrá superarlo por nosotros. Hacerlo también nos hará más fuertes y resistentes ante miedos posteriores.

No huyas de él, tarde o temprano aparecerá otra vez disfrazado y con más capas encima que te impedirán llegar a él.

Cambia tu miedo paralizante por otro cómplice, que te ayuda a avanzar y a ser feliz. 

Aquí estaremos para acompañarte en ese camino.

¿Cuál ha sido tu miedo más paralizante? ¿ Lo tienes identificado? 

¡Déjanos tu comentario y entre todas nos ayudamos!

 

Pin aprovecharse del miedo

 

 

 

 

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Aprovéchate del miedo para seguir adelante

4 pensamientos en “Aprovéchate del miedo para seguir adelante

  • 20 noviembre 2020 a las 10:13
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    Desde luego contigo no hay quien se aburra, porque el lápiz y el papel para analizarnos no puede dejar de estar en nuestra cabecera!!! Gracias una vez más por hacernos trabajar para el bien propio que al final es el bien común

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    • 20 noviembre 2020 a las 19:47
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      Así es Carmela, estar una misma bien para estar bien con los de tu alrededor. Un beso y gracias por tu apoyo!

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  • 20 noviembre 2020 a las 15:31
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    Ay Sandra de mi vida! Que bien nos hacen todos tus comentarios y consejos!… estupendo blog!👍🤩🥰

    Responder

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