Cómo ser empáticos en tiempos de coronavirus. El lenguaje no verbal en las relaciones

‘Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro y siente con el corazón de otro’ (Alfred Adler).

 

Maravillosa forma de resumir la empatía.

Y la empatía es uno de los valores más importantes en nuestra sociedad.

Porque marcará la diferencia entre personas que van por la vida buscando la felicidad, pero acompañados y acompañando a los que comparten su comunidad, personas empáticas, y aquellas que sólo intentan ser felices aún a costa de no mirar al otro, y creyendo que los demás no cuentan.

Como seres sociales que somos, las relaciones con los otros tienen un peso importante en nuestra medida de la felicidad y bienestar.

Pero, en estos tiempos de “coronavirus”, es fundamental cuidar nuestras relaciones porque estamos un poco confusos, con miedos, incertidumbres de todo tipo, y lo mejor que tenemos es podernos comunicar con los nuestros, que te aportan serenidad, información y bienestar mental.

 

Que es la empatía

 

Independientemente de que seas una persona más o menos solitaria, la forma en que gestionas tus relaciones influye en cómo te sientes respecto a tu bienestar.

La empatía es un factor fundamental en cómo te relacionas con los demás.

¿Que significa ser empático?

Pues como hemos visto en la frase de cabecera, no es más que salir de tu punto de vista, y entrar en los pensamientos y sentimientos del otro para comprender su conducta.

 

La empatía consiste en aprender a ponerse en el lugar del otro y entender sus deseos y sus miedos

 

 

Centrarse totalmente en el otro, escucharlo a un nivel racional y emocional, y sobretodo percibir  su lenguaje verbal y no verbal.

Esto implica olvidarme de mi, detener mi diálogo interior, estar atento a lo que me está contando y no ir pensando a la vez en lo que le voy a decir yo a continuación.

¿No te pasa alguna vez cuando estás charlando con alguien, y te das cuenta que tu interlocutor no te está escuchando, que no está ahí?

Jajaja, así es.

Eso demuestra lo importante que es la comunicación no verbal en las relaciones y cómo está profundamente relacionada con la empatía.

 

La comunicación no verbal y la empatía 

 

¿Te has dado cuenta que con la mascarilla puesta la comunicación es mucho más difícil?

Sólo oyes a tu interlocutor, pero apenas ves la expresión de su cara cuando te está contando algo.

Y dificulta saber lo que el otro está sintiendo al hablar.

Es la muestra de lo importante que es la comunicación no verbal en tus relaciones.

Me acuerdo, cuando estudiamos Lengua española en el colegio, y la comunicación en concreto, nos insistieron mucho en los elementos que la formaban:

Emisor, receptor y mensaje, eran los más importantes

 

Pero recuerdo que había dos elementos de la comunicación que me parecían banales: el lenguaje no verbal y el código, ¿que lenguaje no verbal, que código?

Ahora, con los años, me doy cuenta de la importancia que tiene el lenguaje no verbal en nuestra comunicación con los demás.

Es lo que yo le repito mucho a mis hijos: ” si perdéis las formas, perdéis la razón”

Aunque esa frase lleve muchas otras connotaciones, también se refiere a la empatía.

Tú puedes decir casi cualquier cosa a otra persona, cuidando la comunicación no verbal, y encontrando el momento oportuno.

Aunque lo que vayas a decir sea negativo para ella y pueda dolerle.

Pero con empatía , y poniéndole toda tu atención al lenguaje no verbal o corporal, el otro va a recibirlo de una forma distinta a cómo lo haría si no eres empático.

Creo que no hace falta que te ponga un ejemplo.

A lo largo de nuestra vida nos vienen a la cabeza muchas situaciones en las que, por desgracia, ha faltado esa empatía.

Y ahora piensas en cómo hubiera sido el final de ese momento si hubieras intentado ser empático.

Es tu forma de mirar a los ojos al otro, tu semblante de paz y de cariño, incluso tu gesto al apretarle la mano cuando le estás diciendo algo que sabes que le va a provocar emociones negativas, lo que el otro va a recoger por encima del mensaje que le estás dando.

O sea, las formas.

Como ya digo, ahora es cuando me doy cuenta lo que se equivocan los libros de texto al explicar la comunicación.

 


¡Que importante y que diferente hubiera sido si nos hubieran enseñado que 

en la comunicación hay 3 elementos importantes: emisor, receptor y lenguaje no verbal!


 

Ya el mensaje hubiera sido un elemento secundario para mí.

Por eso, con las nuevas tecnologías y la llegada del whassap y otros medios de comunicarnos, se hace mucho daño a las relaciones.

A través del lenguaje escrito es más difícil ser empático porque no contamos con ese lenguaje no verbal.

Tenemos que intentar no utilizar esos medios, para comunicar temas importantes en nuestras relaciones.

Seguir usando el cara a cara, incluso con mascarilla, para hablar con los tuyos ( por ejemplo tomándote un café con…)

La frasesal de tus zapatos y pónte en los del otro, parece muy fácil pero no lo es. Y sin embargo es crucial en las relaciones.

 

Cómo ser empáticos en tiempo de coronavirus

Cómo ser empáticos en tiempos de coronavirus

 

¿No te ha pasado nunca que das una mala contestación o respuesta a alguien que se pasa de la raya en una situación social y alguien en bajito te dice: “no se lo tengas en cuenta que tiene un marrón gordo en su casa”.

Inmediatamente cambias el chip, te compadeces de él y te “automachacas” por no haberte callado.

El problema es que no siempre hay alguien que te avise de que esa persona tiene una situación grave a su alrededor que le tiene psicológica y emocionalmente hundido.

Entonces eres tú mismo el que tienes que anticipar que puede ser que detrás de esa comunicación verbal y no verbal haya un motivo importante y no debemos agravar su situación.

Eso es la empatía. Pensar cómo se sienten los demás cuando te están comunicando algo y por qué actúan así.

Esta es otra de las razones por las que me enamoré de la Psicología.

Intentar llegar a qué pasa por las cabezas de los demás cuando se comunican.

Cómo influyen sus emociones y sentimientos en su respuesta ante cualquier situación.

Como en muchos aspectos de la personalidad, en la empatía tiene mucho peso la herencia genética.

Pero también tiene un gran componente ambiental, así que si tus padres son empáticos y te enseñan a serlo, es más fácil integrarlo en tu forma de ser aún a pesar del componente genético.

 

La escucha activa

 

Escucha activa y empatía

 

La mejor forma de trabajar la empatía es a través de la escucha activa.

Es poner tus cinco sentidos en atender lo que el otro te está contando, saliendo de tus pensamientos interiores, sin prejuzgar nada, y haciéndole ver, a través del lenguaje no verbal, que estás interesado en lo que le pasa.

Y concentrarte en el lenguaje no verbal de la otra persona: cómo está hablando, que emociones hay detrás de su mensaje, porqué estará sintiéndose así…

El lenguaje corporal y la voz son más importantes que la palabra en sí misma.

¿Qué pasa en esta situación tan distinta en la que tenemos la mayor fuente de expresión, la cara, casi tapada por la mascarilla?

Pues que es mucho más difícil centrarte en el lenguaje no verbal del otro.

Por lo que tienes que estar mucho más atento a la voz del otro y no tanto a sus gestos.

Esto es un ejercicio, quiero decir, que desde el primer momento no te saldrá perfecto porque hay que entrenarlo.

Así que si las primeras veces tu mente se dispersa, y quieres interrumpir para contarle tu experiencia o le juzgas interiormente por lo que te está contando, no pasa nada. Resetea tu mente y vuelve otra vez a la escucha activa.

Verás como poco a poco, te será más fácil conseguirlo, y te irás convirtiendo en ese magnífico “escuchador”, con el que todos tus amigos se sienten bien y se sinceran.

Descubrirás que, a veces, hay incoherencias entre el mensaje verbal y el no verbal, lo que tu amigo te está contando y cómo lo está contando.

Y tendrás que aprender a desvincularte emocionalmente para encontrar la mejor respuesta a su problema.

Esto te ayuda a salir de tu egocentrismo, y te sientes bien por recibir esa información personal e interior de los tuyos.

 

Conclusión

En tiempo de coronavirus es mucho más difícil ser empáticos.

Pero a la vez es más importante.

Por un lado todos tenemos miedos, inseguridades de todo tipo, incluso hemos perdido a alguien cercano.

Y claro, tú lo que necesitas es que tus problemas sean los más importantes.

Pero como ya hemos comentado en otro artículo del blog Relación ganar-ganar tienes que pensar en la abundancia.

Que significa que si tú das, en ese momento en el que necesitas que te escuchen, la vida te lo va a devolver, y seguro que te escucharán también.

Por otro lado el uso de las mascarillas hace más complicado comunicarnos no verbalmente, con lo importante que es para escuchar activamente al otro.

Así que te invito a que estés especialmente atento al otro, en estos tiempos de pandemia.

Y entre todos podemos conseguir estar más acompañados y tener más bienestar en esta situación tan complicada que nos ha tocado vivir.

 

¿Qué es lo que más te cuesta para conseguir escuchar activamente y ser empático, aún en momentos en que tú necesitarías que tu problema fuera el más importante?

Cuéntanoslo en los comentarios que nos encanta leerte, y todas aprendemos.

 

Ser empático en tu relación con el otro

 

 

La mejor forma de conseguir orden y limpieza en casa sin estrés y con más productividad

Nunca me ha gustado limpiar mi casa. Lo confieso.

Pero sí me gusta tenerla limpia y ordenada.

Esta pandemia que hemos vivido, y como consecuencia el confinamiento, nos ha obligado establecer una rutina de orden y limpieza en casa singular.

En primer lugar porque no hemos podido tener ni una mínima ayuda externa en casa para las tareas domésticas.

En segundo lugar porque, el estar toda la familia en casa sin salir, desordena y ensucia todo mucho más.

Y nos ha enseñado, por lo menos a mí, a relajar nuestra necesidad de tener la casa limpia como una patena a todas horas.

Te cuento mi nueva rutina de orden y limpieza en casa que en los últimos tiempos he encontrado más útil. Que me hace ser más productiva y tener menos estrés.

 

Del ama de casa de antes a la productividad de hoy  

 

Como he comentado, no me ha gustado nunca las tareas de limpieza en casa.

Aunque me estresa no tenerla limpia.

Así que en la economía de mi vida, desde que me casé, siempre ha habido una partida para ayuda doméstica.

Aunque fuera sólo unas horas a la semana.

Si había que apretarse el cinturón, porque todos tenemos época de vacas flacas, he preferido anteponer esa ayuda y sacrificar cualquier gasto extra.

Por otro lado me encanta la cocina y tener la ropa limpia y planchada/doblada.

Son tareas que incluso cuando tengo algo de ayuda suelo hacer yo, a no ser que por trabajo u otra razón, no esté en casa.

Pero en la madurez, otra de las cosas que he aprendido es a relajarme si las cosas no están tan limpias como me gustaría.

Y sobre todo que éso no sea una razón para que tengamos problemas en la convivencia familiar.

Entre tener la casa hecha un caos y tenerla como las fotos de revista que todas envidiamos, hay un abismo.

Considero que la vida de la mujer ha cambiado mucho en los últimos 30 años y aunque valoro mucho cómo nuestras madres y abuelas dedicaban su día a día a tener nuestras casas perfectas, yo prefiero tener tiempo para hacer otras cosas.

Y no sentirme mal por ello.

Se puede, incluso aunque seas ama de casa, tener otra vida que no sea sólo sacar brillo a los muebles,( que por otro lado nadie te va a valorar). Y tener tiempo para ti, ya sea dentro de casa, o en la calle.

Es distinto si fuera tu trabajo remunerado, el que respeto y sobre valoro.

Pero creo que, incluso las personas que se dedican a limpieza doméstica, cuando están en su casa o tienen tiempo libre, no deberían dedicarlo a tener la casa limpia. 

Cómo era mi rutina en casa durante el confinamiento

Así que, debido al confinamiento en estos meses, nos hemos tenido que apañar entre los miembros de la familia, unos más y otros menos, para tener la casa limpia y ordenada.

No sé vosotras como lo habéis vivido, pero el estar en casa, los seis que somos de familia, toooooodas las horas del día, ha multiplicado por mil el uso y el desorden en todas las habitaciones y estancias de la misma.

Incluso las que en la vida normal apenas se ensuciaban.

Eso, unido a que al parecer soy la única de mi familia que valora esas condiciones de orden y limpieza en casa, glub, ha provocado alguna que otra situación de estrés y momentos de riñas tontas con el resto del personal, que me miraba con cara de “mi madre está loca” y “esto tampoco está tan mal”.

Así que para no estar todo el día estresada con el orden y la limpieza, y a mí que me encanta aprender, estuve bicheando por internet a ver como podía simplificar el asunto.

La verdad es que no encontraba nunca nada que me sirviera, porque las especialistas en orden y limpieza en las casas, que las hay muchas con buenos consejos, dan siempre como tips de limpieza diaria cosas obvias: hacer la cama, fregar los platos que has usado, poner los cojines del salón ordenados, poner la ropa sucia a lavar…

En fin, no me hace falta leer esos consejos para saber lo que tengo que hacer a diario en mi casa para que se mantenga ordenada, ni a ti tampoco ¿verdad?

Pero entonces descubrí un blog de una americana, Clean Mama ,que aconseja un sistema que encaja más con lo que yo estaba buscando, y la verdad, me ha simplificado mucho el tema.

En vez de dividir la limpieza durante la semana por sectores, lo hace por tareas.

Ahora os lo explico más detallado.

En mi caso, yo estaba acostumbrada a limpiar todo en cada habitación casi todos los días, o al menos intentarlo.

Según las habitaciones que tengo las dividía entre días de la semana y así le daba una vuelta a la casa entera.

(Me acuerdo cuando mis niños eran pequeños tuve algún verano  au-pair en casa para que les hablara en inglés a la vez que jugaba con ellos.

En concreto tuve a dos eslovacas, que hablando con ellas me decían que en su casa se limpiaba una vez por semana, y se ponía la lavadora una vez por semana. A mi aquello me impactó).

Aquí, heredado de nuestras madres y abuelas, tenemos la costumbre de dividir la limpieza de la casa y ropa, sobre todo en una casa con niños, en sectores o hábitos diarios.

Lo de limpiar solo un día me parecía, con perdón, “de espeso”.

¡Ja!, pues ahora soy yo la primera espesa que quiere simplificar y quitar la importancia, que siempre le hemos dado, a tener la casa como si fuera a venir el del anuncio del algodón no engaña, ¡vamos !( ¿habéis analizado aquél anuncio alguna vez? ¡Qué estrés por Dios!)

En fin, este nuevo sistema me ayuda a tener unos hábitos diarios y semanales de limpieza que me parecen lo más simples y rápidos, y que en este confinamiento han colaborado a que haya más paz familiar 🙂

 

Orden y limpieza en casa más productivos

Nueva rutina de orden y limpieza semanal

 

He modificado un poco el sistema que ella propone, pero me ha servido de guía y, después del confinamiento, he cambiado y simplificado mucho la forma de limpiar y ordenar mi casa.

En general, me encanta hacer todo tipo de tareas por bloques o en serie, como en las fábricas ( siempre me ha parecido que si así lo hacen allí, será lo más productivo).

Y cuando leí que ella lo recomendaba, el trabajo por bloques, me parecía que iba más conmigo.

Quiere decir que en vez de ir habitación por habitación sacando todos los artículos de limpieza y dejando esa estancia lista, saco un útil de limpieza y lo uso en toda la casa.

Me parece mucho más rápido.

Por ejemplo, si quiero limpiar una habitación de mi casa necesito:

Paño para limpiar el polvo con un producto si hay muebles de madera a cuidar

Escoba o aspiradora para el suelo.

Paño y limpiacristales si hay que limpiar las ventanas y los cuadros con cristal.

Cubo con fregona para darle al suelo.

Así que antes tenía que sacar todo eso y dedicarle un rato a esa habitación.

Encima de tardar mucho, el resto de la casa que no limpiaba, me seguía provocando estrés porque no lo veía bien.

¿Qué hago ahora?

 

He cambiado el ritmo y divido las tareas.

El lunes limpio el polvo en toda la casa.

Así que cojo el paño y empiezo por un extremo de la casa y le doy la vuelta entera.

Se hace en 10 minutos y no veas lo que cunde.

De entrada ya se ve el resultado en toda la casa a simple vista.

El martes le dedico el tiempo a los cristales.

Como no le doy a todas las ventanas con tanta frecuencia, a lo mejor solo hago la mitad de ellas y a la vez le doy a los cuadros.

El miércoles se lo dedico a los suelos.

Aparte de tenerlos recogidos a diario, que hace que esté todo más ordenado, para que la aspiradora automática funcione bien, ese día se le da a fondo con aspiradora y fregona.

El jueves me dedico a puertas de paso y llaves de luces.

Sinceramente, a estas últimas no le prestaba tanta atención, pero con la pandemia hemos tenido que esmerarnos en desinfectar lo que más tocamos todos, y no cabe duda que los interruptores son lo que más utilizamos en todas las casas.

Cogía un paño mojado en agua con lejía, y ¡vámonos a matar bichos y gérmenes!

Y con otro paño húmedo con un poco de champú del pelo, truco que me enseñó el que me lacó las puertas, repaso las puertas de la casa.

Incluyendo las de los armarios.

Evidentemente no las hago todas ese jueves.

La mitad de la casa una semana y la otra mitad la otra semana.

El viernes toca los baños a fondo.

Aunque diariamente los  repaso para que estén decentes, ese día se limpian a fondo.

 

Como estas actividades no me ocupan tanto tiempo, me queda todavía un ratito para arreglos, de esos que yo digo que no se ven y que son desagradecidos: altillos, interiores de armarios, despensa,…

 

¿Cuáles son los beneficios que consigo con este método de orden y limpieza?

 

Pues en mi caso, son muchos.

Lo primero es que me he quitado el estrés que me provocó el verme desbordada con tanta carga doméstica y sin poder salir a la calle a despejarme un rato.

Segundo, estaba empezando con mi blog, y como a todo nuevo proyecto, le quería dedicar mucho tiempo diario y eso me era imposible porque las mañanas se me iban en las tareas de la casa.

Y eso que soy de madrugar…

Tercero: Dividimos estas tareas con los miembros de mi familia y cada uno me ayudaba a una cosa.

Así que también psicológicamente hemos mejorado en eso.

Ya no me ven tanto como una madre histérica y estresada que se ofusca porque “nadie ayuda”.

Mi hija fue la que propuso ese sistema de dividir las tareas entre todos así que, como siempre digo, los niños nos enseñan mucho y aprendo de ellos todos los días.

Ella hizo papelitos con cada tarea y les dió a elegir a cada uno de los hermanos. Todo muy democrático y justo, je, je.

Y lo mejor es que como cada día toca una actividad distinta, sólo tiene que ayudar uno.

Trabajaban, cuando terminó el confinamiento tácitamente se decidió que se había acabado el régimen de ayuda a la limpieza, sólo un día de la semana, en vez de todos los días un ratito.

Con lo cual ellos también se estresan menos.

Cuarto y no por eso menos importante: tengo más organización, ¡con lo que a mi me ha gustado eso siempre!

En vez de ir de aquí para allá cada día a ver por dónde empiezo hoy a meterle mano a esto, sé lo que voy a hacer por anticipado.

Y repito que eso me quita mucho estrés y sobrecarga mental.

 

Las cinco rutinas que hago todos los días.

 

Independientemente de esas tareas semanales, cada día dedico unos 20 o 30 minutos, no más, a estas rutinas que son las que de verdad me solucionan el agobio que sufría antes por no ver la casa como a mí me gustaba.

Estas son 5:

1.Tener todos los suelos recogidos de la casa.

Ya eso es un paso importante para ver todo ordenado. ( no zapatos, no cables, no cosas que se caen de una mesa y nadie recoge,…)

Desde que invertí, hace varios años, en una aspiradora automática, de esas que nadie tiene que coger y pasarla, los suelos de mi casa dejaron de ser una losa, valga la redundancia, para mí.

Hay muchas marcas y modelos, pero cuando es algo que quiero que sea duradero, y después de recomendaciones de amigas cercanas, prefiero invertir bien y me decanté por una de las mejores.

Y me fuí a por la Rumba  irobot.

Que además, cuando la compré, me costó bastante más de lo que vale ahora. Como todo lo tecnológico con los años se va abaratando.

Aparte de la maravilla que es quitarte una tarea de en medio, el simple hecho de tener que recoger todos los suelos para que no se trague nada, ya hace que todos, los niños y nosotros, recojamos lo que haya por el suelo para que “la rumbita”, así la llamamos, no se lo trague.

Es como nuestra mascota-robot, le hablamos como al perrito que aparece en el momento más inoportuno y que te quiere morder los zapatos, jeje.

En serio, repasa los suelos casi todos los días y ¡no sabéis lo que saco del depósito de polvo diariamente!

Además de no pasar manualmente la aspiradora, como mantiene limpios los suelos, no hay que limpiarlos con agua tanto como antes.

 2.Poner la lavadora, casi todos los días. Y recoger la ropa ya lavada.

Antes intentaba acumular ropa hasta que el bombo iba a reventar y ya la lavaba.

Pero como el fin de mi organización es quitarme estrés, me di cuenta que este método no me servía.

Además, hoy en día, casi todas las lavadoras tienen un sistema de ahorro de media carga y ya no me da cargo de conciencia ponerla sin que esté tan llena.

Lo de tener el bombo de ropa sucia lleno es algo que creo que nos provoca estrés a todas.

Así que voy lavando casi a diario y, el día que no pongo la lavadora, ahorro ese tiempo para otra cosa.

Ah, también he aprendido en esta cuarentena en la que nadie salía y entraba, y por lo tanto, no nos veía nadie, es a simplificar la plancha.

He doblado muy bien toda la ropa, menos la que no había más remedio que planchar, como las camisas y algún pantalón más arreglado.

Así que en otro rato que encontraba durante la semana, me quitaba esa poca ropa de plancha y se acabaron las canastas interminables de ropa para planchar. 

 

Orden y limpieza en casa más productivos
Se acabaron las canastas de ropa llenas durante toda la semana

3. Repasar lavabos y wc.

Esto es otra cosa que, cuando se hace a diario, le da al cuarto de baño un aspecto de limpio que ayuda a tener la casa, en cualquier momento de visita, decente y arregladita.

Haciéndolo todos los días, aunque sea sólo repasando con papel de cocina, cuando llega el día en que tienes que limpiar los baños a fondo, te resulta más llevadero.

4. Recoger salón donde nos sentamos.

Ordeno los sofás y cojines, recojo lo que se queda en la mesa, fuera de su sitio, de la noche anterior. Y le doy al cristal de la mesa con limpiacristales.

Esa es una de mis manías, que al trasluz no se vean manchas y huellas en el cristal. 

5. Encimera y fregadero libre y limpio

 Entrar en la cocina así a mi me da paz.

Así que cada vez que entro en la cocina, intento que las encimeras no vayan acumulando “cosas” que vamos dejando allí por pereza de guardarlas en ese momento.

El fregadero igual, tenerlo vacío de platos o cacerolas por limpiar hace que la cocina parezca ya limpia.

 

Mi horario durante las mañanas del confinamiento

 

Te prometo que he conseguido tener mi casa arregladita en una hora y media o así al día, lo cual antes me parecía imposible.

Además como siempre digo, hay que ponerse un límite de tiempo para hacer cualquier tarea y enfocar tu atención en eso.

Es decir, si en ese tiempo de orden y limpieza en casa, estás contestando whassaps, abriendo el correo, o entretenida con las redes, olvídate.

Estarás toda la mañana sin haber hecho nada.

En mi caso, he establecido un orden diario para que no me pase.

A las 8 me pongo a trabajar en mi blog

A las 10 me pongo con la casa, hasta las 11 u 11,30 que empiezo a organizar la comida.

Hay días que practicamente no tengo que hacer nada de comida, porque todo es de última hora.

Así que aprovecho y ese día hago algo que mi casa necesita como extra, por ejemplo, en este cambio de temporada limpiar y guardar alfombras, edredones, cambiar armarios, ordenar altillos.

En fin, esas miles de cosas que son muy desagradecidas porque nada más que las ves y aprecias tú.

Que también tienes que ponerle un tiempo límite porque sino se alarga más de la cuenta.

A partir de ese momento, llegaba el momento para mí.

Si quería me ponía a leer un rato, o investigar sobre temas de mi blog.

Y a lo mejor me daba tiempo para mi caminata diaria por la mañana, cuando ya podíamos salir, si no la dejaba para la tarde.

Incluso me ponía en el organizador del día sentarme media hora en mi máquina de coser a hacer mascarillas y batas de TNT para los sanitarios que estaban en situación precaria de seguridad en nuestra ciudad, igual que en el resto de España.

(En Sevilla se creó espontáneamente un grupo maravilloso de voluntarios que durante el confinamiento estuvimos colaborando con todo el personal sanitario para surtirle de mascarillas y batas que no les llegaba por medios oficiales.

Ese grupo que se llama Los 300 voluntarios, y que a día de hoy sigue activo y os podéis unir si queréis, dedicado a abastecer de alimentación a familias necesitadas, nos llenó a muchas señoras el tiempo de “encierro” y nos hizo sentirnos útiles de algún modo.) 

 

Orden y limpieza en casa más productivos
Tener el fregadero siempre recogido da sensación de orden y limpieza en tu cocina

 

 

Ahora que hemos vuelto a la “nueva normalidad” este nuevo sistema me sigue ayudando a poder dedicar unas horas de mis mañanas a otras cosas.

Porque, en mi caso, sigo sin mi otra ocupación, ya que los conciertos y espectáculos de ocio todavía tenemos que esperar a que pase esta situación de rebrotes.

Pero si tú trabajas entre semana, y arreglas tu casa en 1 hora o así, me parece más llevadero hacerlo todos los días, que dejar tus días libres para limpiar la casa.

Es mejor eso que tener sólo el fin de semana libre y dedicarte a limpiar los sábados. ¿no?

Te aconsejo que te levantes 1 h antes todos los días, o si es que entras muy temprano a trabajar, reservar 1 h de la tarde que te cueste menos trabajo, para hacer 5 cosas en casa que te va a quitar estrés de tu mente seguro.

 

Conclusión

 

Mi idea de esta entrada no es enseñarte a limpiar y ordenar por supuesto.

Cada una tiene que buscar la forma que mejor le va.

La organización y planificación de tareas es una ayuda maravillosa para la productividad y gestión del tiempo.

En las casas, ésto es más imprescindible porque si no lo hacemos, el tiempo se difumina como el humo, y notas que no has hecho la mitad de las cosas que querías hacer.

Hoy en día, que la mujer hacemos mil cosas fuera de casa, tenemos que quitarnos el estrés de tener una casa de revista.

Sobre todo si sois muchos en casa.

Así que te aconsejo que busques la mejor rutina para que consigas tenerlo todo a tu gusto, sin gastar todo el tiempo en tu casa.

Y que puedas hacer otras cosas sin sentir que dejas tu casa sin arreglar.

Cuéntanos cómo te organizas en casa, nos ayudarías a todas a seguir mejorando y a buscar la mejor forma de compaginar el orden y limpieza en casa con una agenda social y laboral.

¡Nos encanta leerte!

Pin de orden y limpieza en casa con menos estrés

Relación ganar-ganar. Lo que debemos cambiar en nuestras relaciones personales

 

¿ Te has parado a pensar alguna vez cómo es nuestra visión del mundo? 

Creemos que es como una tarta en la que cada uno va cogiendo un trozo, y si no corres te quedas sin él.

Al menos eso es lo que nos han enseñado desde siempre.

¿Qué provoca ésto?

Que sintamos que hay escasez en vez de abundancia a nuestro alrededor.

Así que en nuestra relación con los otros suele predominar un enfoque de ganar – perder: uno consigue algo a cambio de que el otro pierda, y no se lleve un trozo de tarta antes que yo.

Y ese es un punto de vista equivocado.

Tenemos que conseguir cambiar a una relación ganar – ganar, en la que sabiendo que la tarta no se va a acabar, cooperar para coger cada uno, uno o más trozos.

Con esta visión de nuestra relación con los otros aumentaremos nuestro bienestar. Ver otras formas de aumentar tu bienestar

 

Dos no se pelean si uno no quiere

 

Dos no se pelean si uno no quiere

 

Este dicho, que a primera vista es positivo, tiene un mensaje interno de relación ganar – perder a la que estamos acostumbrados.

El que cede ante la pelea prefiere perder antes que participar en esa lucha , ya sea por sus ideas, o por una diferencia de afrontar alguna situación.

Y deja que el otro, se salga con la suya, o sea que gane, antes que enfrascarse en esa lucha.

Llega un momento de la discusión o del cambio de pareceres, en que el menos pasional se da cuenta que la otra persona no va a bajarse del burro, y que esa discusión no lleva a nada. Así que tira la toalla y prefiere darle la razón, o cambiar de tema para no acabar peor.

 

El problema es que si tienes que hacer eso constantemente las relaciones se resienten.

Si yo tengo un amigo con el que siempre termino dejándole que gane en cualquier discusión, aunque no tenga razón,  llega un momento en que me da pereza sacar un tema de conversación y provocar una situación tensa.

Y no es bueno para ninguno de los dos, el tener que evitar algunos temas y convertirlos en temas tabúes, ¿verdad? Seguro que todas sabemos a lo que me refiero.

Donde más daño nos hacemos es en las situaciones familiares.

Ya sea con los hijos, que es un tema especial y ahora lo veremos, o con tu hermano, cuñado, etc, se producen muchos momentos en los que piensas que debes salir de ahí para que no llegue a mayores la cosa.

O es el otro el que lo piensa, porque tu te has puesto muy sofocada con algún tema y no le apetece tener problemas.

¿Cuántos casos ocurren en eventos familiares, tipo navidades o cumpleaños de la suegra, en los que hay un conato de discusión y, por no llegar a mayores, uno de los dos da un paso atrás y pierde, en beneficio de la paz del momento?.

O ¿en una reunión de amigos en la que, casi sin darnos cuenta, somos espectadores de un cruce de cuchillos entre dos de la pandilla, por una necesidad de pasar uno por encima del otro?

 


Toda la vida hemos tenido modelos de competencia y de luchas tanto de ideas como de actuaciones.

Desde el colegio, el deporte, la universidad, el trabajo…

Siempre hemos estado intentando llevarnos el mejor trozo del pastel antes que los demás.


Relación ganar - ganar

 

Incluso cuando estudiábamos y teníamos alguna situación de trabajo cooperativo en el que te ponían una nota que representaba al grupo de trabajo, si tú pensabas que eras el que más habías aportado, sentías que era injusto.

Que tú te merecías la mejor nota. Competitividad a tope.

Y no hablemos en el deporte. Siempre valoramos el mejor del equipo, el capitán, el pichichi, en fin, modelos de llevarse siempre el mejor trozo del pastel.

Respecto a la relación con los otros no es tan fácil de ver pero se producen roces y sensaciones negativas en algunas situaciones, debido a esa idea interiorizada de que uno tiene que ganar y el otro perder, ante algún aspecto. 

 

Todo esto nos puede llevar en algún momento a sentir envidias por lo que el otro consigue, competencia desleal ante incluso un amigo, egoísmo por ser yo mismo el que gane,…

Pero podemos cambiar la idea, con trabajo y voluntad, y hacer que las cosas vayan de otra manera.

Cómo descubrí la relación ganar-ganar

 

Hace unos años me topé con el libro de Stephen Covey Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, especialmente enfocado en el empresario de éxito con patrón de millonario. 

No tiene nada que ver con mis aspiraciones, como puedes imaginar, pero como me gusta tanto leer, empecé a curiosearlo y me di cuenta que el autor era un coach maravilloso, de esos que consiguen cambiar la vida de las personas. 

Así que me enganché un poco más, saltándome las partes específicas de empresa, lo confieso.

Y al conocer su vida personal ( es padre de 9 hijos, y no se cuantos nietos) me pareció una persona interesante en cuanto al desarrollo personal, y a la gestión de las relaciones.

El caso es que él hablaba en ese libro sobre liderazgo, gestión del tiempo y productividad en los negocios, pero ponía muchos ejemplos sobre cómo llevar esos principios a su familia y sus situaciones cotidianas.

Indagando, descubrí que había escrito otro libro llamado Los siete hábitos de las familias muy efectivas y como me pareció que ese sí era mi tema me lo compré.

 

Verdaderamente cuando lees el libro, y ves como gestionan, su mujer y él, los conflictos familiares, sientes que es muy fácil conseguir lo mismo.

Una forma de educar a sus hijos y sembrar un ambiente maravilloso en casa, que supongo que no existía siempre, que te hace pensar que tú también lo puedes conseguir cambiando la actitud.

 Muchas de las técnicas o ideas que ellos proponen son algo complicadas de llevar a cabo, si no están implicados todos los miembros de la familia. Y eso a mí me parece lo más difícil.

Yo prefiero no intentar cambiar a la fuerza a los cinco restantes de mi familia porque no tendría éxito. Me limito a ir aplicando pequeños gestos, de forma subliminal, que consiguen el mismo objetivo: el cambio de actitud, aunque sea pequeño.

Pero bueno, en general, saqué muchas cosas del libro. 

Y os lo recomiendo de todo corazón si tenéis hijos y estáis en una fase de encontronazos y cambios de pareceres.

Así que , de todo lo que leí, y lo que sigo leyendo, porque lo cojo de vez en cuando, lo que más me marcó fue su teoría de las relaciones.

 

Relación ganar - ganar

En qué consiste la relación ganar – ganar

 

Covey dice que hay distintos tipos de relaciones en el mundo:

Ganar-perder

Perder-ganar

Ganar-ganar

Perder-perder

Ganar siempre

No hay trato

 

Claro la más usual es la primera.

Es que además nunca nos hemos planteado que eso no fuera así.

Siempre se ha dicho que la vida es un juego en el que unos ganan y otros pierden.

 

Sin embargo, como ves hay muchas posibilidades y como no quiero hacer muy largo esto, me voy a detener en la de ganar – ganar, que es la que nos interesa.

 

Covey defendía el enfoque en el que las dos partes ganan.

A primera vista parece imposible.

Pero lo único que hace falta es cambiar el objetivo personal hacia un objetivo en común

Es decir , que yo no tengo que salirme con la mía por encima de que tú pierdas, sino que entre los dos tenemos que llegar a un “acuerdo psicológico” ( valga el término) en el que si los dos soltamos un poco la cuerda, conseguimos juntos el fin.

 


En esta relación de ganar – ganar:

Se intenta llegar a un acuerdo beneficioso para los dos.

Se defienden los intereses propios pero también se tienen en cuenta los del otro.

Hay un ambiente de cooperación.

Provoca un clima de confianza, se estrechan las relaciones personales.


 

Te pongo un ejemplo:

Si mi hija de 13 años por fin ya tiene móvil después de pedírmelo hace años, y yo por su edad le restrinjo el tiempo de uso diario, pensando en su beneficio, ella cree que ha perdido.

Porque no tiene la libertad que querría tener para usarlo a todas horas.

Pero si le doy un tiempo prudencial al día, pongamos 3 horas que ya me parece mucho, y le digo que se lo administre como ella quiera, ya siente que ha ganado porque tiene mucho tiempo de uso.

Y además tiene algo de libertad para ver cuándo va a necesitar más tiempo y cuando menos. 

Es una forma de darle confianza y de ganar las dos.

Ella porque tiene móvil como sus amigas.

Y yo también porque lo que quería es que valorara ese tiempo de uso y lo tenga como un recurso maravilloso de estar conectada con sus amigos y otras cosas.

Pero sin estar enganchada a todas horas con el móvil, como lo tienen alguno de mis otros hijos (con los cuales me equivoqué porque no sabía qué futuro tendrían con su uso).

Y cambiamos la relación de ganar – perder, que hubiera hecho daño a nuestra relación,  a la de ganar – ganar.

 

Cómo cambiar al punto de vista ganar – ganar

 

Si lo analizas, hay muchas situaciones diarias en las que conseguimos ese enfoque ganar-ganar.

Por ejemplo, en las relaciones de pareja.

¿ Cuántas veces le damos vueltas a la situación para que los dos salgamos contentos y no sintamos que siempre se hace lo que el otro quiere?

Pues eso es fruto de haber intentado llegar entre los dos a un punto común, tanto en intereses, como en diferencias de gustos o planes.

Así que inténtalo.

 Cada vez que sientas que va a empezar una discusión o una situación en la que hay dos puntos de vista contrarios, activa la empatía, ponte en el lugar de lo que el otro siente o quiere. 

E intenta, si no lo hace el otro primero, cambiar tu objetivo y pensar en cómo llegar a un fin en el que los dos hayáis ganado.

 

¿Cómo se hace eso?

Otra de las cosas que Covey defiende es que en las relaciones hay una cuenta emocional en la que tú tienes un debe y un haber. Lo que siempre se le ha llamado la balanza emocional en las relaciones.

Cada vez que haces algo negativo respecto a esa relación la cuenta aumenta el debe y se va a valores negativos, y cada vez que aportas algo beneficioso para esa relación, se suma en el haber emocional y la cuenta se va a positivo.

Es algo que también te enseña la madurez, a no juzgar tanto a tus amigos y a ampliar tu vista a la balanza general. Si las cosas buenas superan a las malas, la amistad tiene base y seguirá por mucho tiempo.

Cuando ves que son muy pocas las positivas y grandes las negativas, esa relación se va difuminando en el tiempo quieras o no.

Y en este aspecto influye mucho el cambiar el enfoque a ganar- ganar.

 

Una de las emociones negativas que más se trabajan y cambian al pensar de esta nueva manera es la envidia.

Todas hemos sentido envidia, aunque no lo quieras reconocer en ese momento, de algunas cosas que le pasan a los demás. Como si el que esa persona lo haga hiciera que tú no lo puedas lograr también. Estamos teniendo un punto de vista de escasez en vez de abundancia.

Volvemos a lo que he comentado al principio : que nos parece que el pastel se va a acabar y que si todos cogen un trozo no va a quedar para ti.

Así que cuando sientas que estás sintiendo una sensación negativa al enterarte de algo que te cuentan, párate y controla tu pensamiento.

Piensa en la abundancia

en ganar – ganar,

y en que si tú quieres conseguir lo mismo que el otro, tendrás que trabajarlo.

Piensa en qué puedo hacer yo para lograr eso que me está contando mi amiga y que me encantaría que me pasara.

Y toma acción en vez de esperar que pase.

 

Conclusión

 

Cambiar de enfoque en tus relaciones es importante para tu bienestar, te das cuenta que antes te afectaban de manera negativa situaciones que pensabas que eran inamovibles.

Y ahora descubres que tú tienes las riendas de tu vida, de lo que quieres que pase, y de tu mente.

Y esa libertad hace que te liberes de mucha carga negativa. Dejas de pensar que el motor de tu vida está fuera de ti, cuando verdaderamente somos nosotros mismos los que elegimos nuestra vida.

Pero cambiar a esa relación ganar – ganar no se hace en dos días.

¿Cómo lo podemos conseguir?

Primero con mucho amor,

con respeto,

con paciencia,

con empatía.

Y queriendo que las cosas que no te gustan sean de otra manera, para no conformarte y aceptar todo sin intentarlo.

¿Qué piensas sobre todo esto?

¿Lo practicas ya en tu vida o dónde te parece que es más difícil?

¡Nos ayudan mucho a todas tus comentarios!

 

Lo que debemos cambiar en las relaciones que influirá en tu bienestar

 

 

 

Cómo superar los obstáculos que te impiden conseguir un nuevo hábito

 

“Siémbrese una acción y se recogerá un hábito; siémbrese un hábito y se recogerá un carácter; siémbrese un carácter y se recogerá un destino

 

William James

 

Situación típica:

 

Quiero conseguir xxx (tu objetivo) como hábito.

 

Me pongo muy ilusionada el día 1 del cambio de hábito pero cuando llego al día 5 pierdo la motivación y me dejo arrastrar por el demonio que me incita a no hacerlo.

 

¿No has sentido eso nunca?

 

Yo, muchas veces.

 

Pero con el paso de los años y llegadas a nuestra edad, he aprendido por qué nos pasa, y cómo puedo evitarlo.

 

Para ello tenemos que saber: cómo funciona nuestro cerebro para que esa conducta se automatice y qué cosas están impidiendo que pase.

 

En qué consiste un hábito

 

El hábito es un comportamiento rutinario que se convierte en una acción automática en la cual el cerebro no tiene que trabajar y por lo tanto ahorra energía convirtiéndola en hábito.

 

Los hábitos tienen grandes consecuencias en nuestra vida porque se simplifican los movimientos necesarios para conseguir un fin. Además los hace más exactos y encima disminuye la fatiga.

 

 Y también hace que disminuya la atención consciente hacia ese acto, automatizando la conducta y haciéndola más fluida, aunque, si hay cualquier desviación, la conciencia es capaz de detectarla y rectificar de inmediato.

 

Como se automatiza una conducta

 

Para que una conducta se automatice tiene que darse tres condiciones:

 

Un desencadenante o señal, una práctica y una recompensa.

 

Aunque no lo hayamos pensado nunca, siempre hay una sensación o conducta desencadenante de ese hábito ( por ej. en mi caso, después de ducharme, lo primero que hago es lavarme los dientes)

 

Después viene la práctica, que es la rutina en sí ( la práctica de lavarme los dientes)

 

A continuación esta conducta produce una recompensa en mi cerebro ( al lavarte los dientes tienes sensación de limpieza y frescor en los dientes y además sabes que es imprescindible para tu salud dental)

 

 Uno de los mayores estudiosos de la influencia del hábito en el cerebro ha sido William James, psicólogo y filósofo estadounidense.

 

Para James (1890) que creía firmemente en la plasticidad cerebral, las influencias externas que penetran en el cerebro refuerzan hábitos o establecen otros nuevos. Y dichas influencias externas, en consecuencia, modifican tanto la estructura como el funcionamiento cerebral.

 

Así que estas señales que provocan el hábito y estas recompensas que lo afianzan están muy influenciados por la sociedad.

 

Una vez hecha esta introducción neurológica, ( ya sabéis que la neuropsicología me apasiona) y sin intención de aburriros, ya tenéis un acercamiento a lo que pasa en nosotros cuando queremos implantar un hábito nuevo en nuestro día a día.

 

Pasos para convertir una conducta en hábito

 

Así que, con esta información podemos concluir que hay que trabajar en cambiar esa señal y esa recompensa para motivar ese cambio de rutina.

 

Y por supuesto hacernos un esquema del hábito a conseguir donde anotemos:

 

  •  Qué queremos cambiar ( Objetivo final)

 

  • Cuales son las microtareas para conseguirlo ( micro objetivos)

 

  • Cual va a ser la acción-desencadenante que va a dar pie a conseguir esa rutina.

 

  • Qué recompensa tendrás de convertir esa conducta en hábito.

 

 

Me parece fundamental el dividir el objetivo final en micro objetivos.

 

Creo que uno de los causantes de que no se consiga el hábito es ese: el que sea una conducta muy grande y por lo tanto difícil de lograr de una vez.

 

Por ejemplo si quiero en mi caso, incluir en mi rutina estirar el cuerpo todos los días (ya he notado que mejora mi espalda y cadera y que es fundamental para mi salud), planifico cómo va a ser esa introducción del nuevo hábito en mi día.

 

Busco el momento mejor en el que todos los días voy a tener unos minutos sin estrés para hacerlo.

 

Y si lo que quiero conseguir es estiramiento completo de espalda y caderas lo divido en micro estiramientos diarios para empezar la rutina poco a poco.

 

Mito de los 21 días

 

Se ha hablado mucho de cuánto tiempo se necesita para instaurar un hábito.

A mitad del siglo XX se expuso que algunos pacientes tardaban 21 días en adaptarse a nuevas condiciones de vida, después de algunas intervenciones.

Por eso se popularizó la idea de que hacía falta ese espacio de tiempo para instaurar nuevos hábitos de conducta.

Pero se comprobó que en muchos casos era insuficiente para que las neuronas cambiaran su actividad.

Después de muchas investigaciones, se ha comprobado que en todos los individuos no es el mismo tiempo, así que va desde 18 días hasta más de 6 meses, en algunos casos.

 

Esto quiere decir que hay que tener mucha paciencia, y ser muy constante. No quedarte en que “si a los 21 días no lo he conseguido, tiro la toalla”.

 

Por eso insisto en que es necesario que la tarea sea pequeña y fácil de cumplir.

 

Poniendo el caso de mi hábito de estiramiento, y que decidamos hacerlo en 4 semanas, podría hacerlo así:

 

Semana 1: estiro el cuello durante 5 minutos justo después de la actividad que me produce contractura (coser o hacer punto), que es lo que creo que va a ser más recompensante, porque esas actividades me cargan el cuello.

 

Semana 2: Estiro el cuello y los brazos durante 10 minutos, en ese mismo momento después de hacer actividades que me contracturan.

 

Semana 3: Además del cuello y los brazos le sumo el estiramiento de la espalda otros 5 minutos más. Ya llevo 15 min de estiramiento todos los días.

 

Semana 4: Le sumo 5 minutos más para estirar las caderas. Terminada esta semana, he conseguido mis 20 min de estiramiento del cuerpo, en el momento más idóneo para ello. ( si crees que tu hábito necesita más tiempo, divídelo en 6 u 8 semanas, por ejemplo).

 

Seguramente tendré una buena recompensa que es que, aunque me gusta mucho coser y hacer punto, ya no me pasa como antes de hacer los estiramientos, que terminaba con el cuello y la espalda machacadas por la postura.

 

Plan de nuevos hábitos

Qué hacer cuando aparece un obstáculo

 

Este ejemplo que he puesto parece muy fácil y se ve como cumplimiento perfecto. Pero la realidad es distinta.

 

Hay veces que seguramente me corta alguien ese momento de empezar a estirar, o tengo más prisa de la cuenta en irme de casa, o tengo que hacer una llamada urgente…En fin, mil cosas.

 

Entonces ¿qué hago?

 

Siempre nos hablan de cómo cambiar de hábito, pero pocas veces nos cuentan qué hacer para, no fallar en cualquier momento, y no desmotivarnos.

 

Así que mi truco es empezar al revés. 

 

En vez de empezar con un nivel 10 de motivación y proponerme mi objetivo como si no hubiera nada que me lo impidiera, empiezo con un nivel 2 o 3 de motivación solamente. 

 

¿Para qué?

 

Porque así se supone que las tareas que me voy a obligar a hacer desde el principio son fácilmente realizables, aunque tengas un día de poca motivación, o tengas mucha prisa en hacer otra cosa distinta.

 

Así que, como es muy poco lo que tengo que hacer cada día, incluso esos días tan bajos de ánimo no tengo excusa para estropear mi rutina de cambio de hábito.

 

Los primeros días cuando me vaya a sentar a coser o hacer punto me puedo poner un recordatorio calculando cuánto tiempo le voy a dedicar al estiramiento y, entonces, ahí me pongo una alarma que me avise que tengo que estirar.

 

Y así varios días o semanas, pero ¿qué pasa cuando me empiezo a encontrar mejor del cuello y espalda y me da pereza estirar?

 

Es ahí donde casi todo el mundo caemos y rompemos el círculo.

 


 

Así que si consigues hacer una evaluación de los logros diarios, escribiéndolos o apuntándolos en tu agenda, te va a reforzar la motivación de seguir con ello hasta que lo automatices.

 


Cómo evaluar tus logros para subir tu autoestima

 

Antes he comentado que ponerte micro objetivos en vez de objetivos grandes ayuda a subir la autoestima porque son más fáciles de lograr. 

 

 Pero para ello tienes que analizar, de una forma adecuada, lo que has conseguido ese día.

 

Olvídate de lo que no has conseguido.

 

Porque si te quedas con eso negativo, tu evaluación no te va a motivar a seguir trabajando en el hábito.

 

Así que como los objetivos diarios son muy pequeños, el día que estás poco motivada va a seguir saliendo tu evaluación positiva, si lo miras desde ese lado optimista.

 

(Si yo el día 23 de mi reto de estiramiento, o sea en la 4ª semana, no consigo hacer los 20 min que me tocarían , sino que sólo hago 5, ya es un logro). 

 

Así que mi evaluación del día no es que haya incumplido la tarea, sino que he cumplido una micro tarea. Que tampoco está mal. No se trata de todo o nada.

 

Siempre digo que no nos auto machaquemos.

 

Que veamos siempre el lado positivo de todo, incluido de nuestras conductas.

 

Así que si ese día hablo sobre mi reto con alguna amiga, le digo que hoy, incluso con poquíiiiiisimas ganas, he conseguido hacer el estiramiento que me he propuesto todos los días para evitar ir al fisio 1 vez cada 3 semanas. 

 

Si algún día después de la acción desencadenante no consigues cumplir tu hábito, no pasa nada, repasa al final del día si has conseguido tu microobjetivo y antes de irte a la cama dedícale unos minutos aunque no consigas la sesión completa.

 

Y anota que incluso en días de baja motivación has sacado fuerzas para dedicarle algo de tu tiempo.

 

Verás como al día siguiente tu mente lo valorará.

 

A partir de este momento, tengo casi mecanizado que después de la actividad que me provoca dolor en el cuello, estiro todos los días.

 

(En el caso de que algún día no pueda cumplir los 20 min de estiramiento, ya sé que aunque sean 5 o 10 min antes de ir a dormir, voy a estirar el cuello y/o los brazos, porque es beneficioso para mi salud).

 

Se trata de hacer lo mejor posible para tu bienestar.

 

Con cualquier otro cambio de hábito lo puedes adaptar desde lo más fácil a lo más difícil, y así no postpones, la idea de empezar, un día tras otro. 

 

Otro ejemplo típico de cambio de hábitos, que fracasa en muchos de los casos por no planificarlo bien, es seguir una alimentación sana.

 

Como ya he dicho en otras publicaciones no soy partidaria de hacer dietas estrictas de alimentación a nuestra edad. 

 

Pero sí que tengamos una alimentación sana y sin ultraprocesados que tan inútiles son para nuestro organismo.

 

Así que si quieres cambiar de hábitos y eliminar lo que no te hace tener buena salud física, haz una lista de lo que deberías eliminar de tu dieta.

 

Y empieza por quitar lo más fácil de tu menú.

 

No pases de todo a nada, porque tendrás momentos de baja motivación y no conseguirás evitarlos.

 

Divide en 4 semanas o en 6 si quieres, ese nuevo menú, y ve eliminando cada semana, algún alimento que tendrías que evitar para tener un cuerpo más sano.

 

Verás como al ver que lo vas logrando día a día, vas a cambiar tu idea de que alimentarte sano es difícil

 

Te va a subir la autoestima al ver que vas eliminando cosas malas de tu dieta, olvídate del peso, los resultados vendrán antes o después.

 

Cuando ya consigas varias semanas en las que dejas de comer una serie de alimentos que no te aportan salud, intenta introducir el ejercicio, si es que no haces nada.

 

Y ya verás como te cambia el chip, y poco a poco, el estar activa cada día se convierte en una necesidad .

 

Y no me refiero a ir al gimnasio a machacarte, o correr una maratón.

 

Sino de ir andando a todo lo que puedas, intentar moverte todos los días para no sentir que estás llevando una vida sedentaria por tu trabajo o, por lo contrario, que estés sin trabajo y te quedes en el sofá todo lo que puedas.

 

Conclusión

 

Cambiar un hábito no es difícil pero necesita una serie de condiciones.

 

Tener el convencimiento de seguir esa rutina, encontrar un desencadenante que lo provoque y la recompensa final por seguir ese nuevo hábito.

 

Y saber cómo vas a hacer cuando llegue un momento de baja motivación o desgana, porque es el punto en el que todo el mundo falla y termina por abandonarlo.

 

Acuérdate de simplificar la conducta final en micro tareas más fáciles de cumplir.

 

Trabaja la fuerza de voluntad y la paciencia, que serán fundamentales para no decaer en algunos momentos.

 

Vas a notar que tu autoestima se ve mejorada al conseguir logros que antes pensabas que eran imposibles para ti.

 

Para ello no te puedes olvidar de anotar y evaluar tus logros. Seguro que todos los días consigues alguno.

 

Cuéntame que trucos o pautas sigues tú para cambiar de hábitos. ¿Has conseguido alguno nuevo en los últimos años? ¡Me encantará saberlo!

Pin cómo superar obstáculos para nuevos hábitos

 

 

 

 

 

 

Dar gracias todos los días te ayuda a tener mejor salud mental y bienestar emocional

“La gratitud es una afirmación de la bondad; afirmamos que hay cosas buenas en el mundo, y que nosotros las recibimos”

Robert Emmons

Da gracias todos los días por todo lo que tienes, por insignificante que sea.

Incluso en situaciones muy delicadas en las que crees que el universo se ha confabulado y todo te va mal, el dar gracias te hace buscar ese aspecto positivo de la situación y te ayuda a afrontarla de otra manera.

Sé que ahora mismo es el peor momento para decir esto porque hay muchas familias a las que esta situación y la que viene, las va a machacar emocional y económicamente.

Pero también creo firmemente en el poder de nuestra mente, como ya he comentado en otras ocasiones, y por eso hay que buscar algo positivo y dar las gracias por ello. Para hacer que nuestra mente no se quede sólo con lo negativo.

 

La importancia de dar gracias para tu salud

 

A mi, personalmente, me ayudó mucho en mi etapa de enfermedad el dar las gracias a Dios todos los días por dos aspectos en concreto:

El primero, que tenía la suerte de tener un médico muy humano que desde el primer momento me hablaba en positivo y sus primeras palabras en la consulta, o casi las primeras fueron: ” Esto se cura, quédate tranquila porque de esto te vas a curar”.

O sea, daba gracias por mi pronóstico de cura.

El segundo, y para mí el más grande, era el amor que estaba recibiendo de toda mi gente: familia, amigos, amigos de mi familia, familia de mis amigos. En fin, de todo el que me conocía.

Así que con esas dos armas tan poderosas yo contaba desde que me levantaba por la mañana, hasta que hecha un trapito me acostaba cuando ya era una hora prudente.

Te cuento esto no para creerme ejemplo de nada, sino para que veáis que yo no hablo por hablar. Que lo he vivido.

Sé que es muy fácil contar la teoría cuando uno no tiene en casa un problema gordo, pero como la salud es uno de los deseos más grandes que tenemos para ser feliz, incluso cuando ésta se debilita hay que buscar algún motivo para dar gracias.

En las enfermedades graves, se ha demostrado que la actitud que se tiene ante la situación día a día, influye en la recuperación del enfermo o, al menos en su mejora, si es que no tiene curación.

Y esto viene a decir que el ser positivo y estar fuerte mentalmente ayuda a cómo afrontar la enfermedad.

Yo como soy creyente le daba y le doy gracias a Dios.

Pero si tú no lo eres, siempre hay a quien dar las gracias por tu vida. Aunque sea a la misma vida, o a tus padres por crearte.

La gratitud ayuda a tener niveles adecuados de bienestar emocional, satisfacción y calidad de vida.

Se asocia con conceptos como el optimismo, la esperanza, la vitalidad.

Dar gracias para mejorar tu salud mental y bienestar

Sin embargo, se le ha prestado poca atención en cuanto a estudios científicos se refiere.
Se consideraba que era simple y que estaba muy unido a expresiones religiosas o a buenas costumbres.

Estudios sobre los beneficios de la gratitud

Hay una serie de expertos que le dedicaron su tiempo y sus estudios y vieron unos resultados con relevancia.

 Robert Emmons, psicoterapeuta implicado en la Psicología Positiva, es uno de los principales estudiosos del efecto de la gratitud en la persona(2007).
Descubrió que a través de la gratitud se desarrollan emociones positivas en nuestra vida que aumentan nuestra SALUD MENTAL.
Enumera tres condiciones que producen gratitud:

1) Que la persona perciba aquello con lo que ha sido beneficiado como algo con valor, mientras más importante sea para mí, más agradecido estaré.

 

2)Que pueda reconocer a quien ha sido el agente que produce ese beneficio para poder sentirme agradecido.

 

3)Que perciba al beneficio como un regalo, que se debe a las buenas intenciones de otra persona.

 


Martin Seligman (2003), psicólogo estadounidense la definió como:
“Ser consciente de las cosas buenas que suceden, nunca darlas por sentado, y tomarse el tiempo para expresar agradecimiento”
Esta última es una definición más amplia, ya que a veces no vienen de una persona en concreto, y es aquí donde entra el aspecto espiritual o religioso de la gratitud.
Es muy gratificante, valga la redundancia, el tener unos minutos de calma y reflexión en el que demos gracias por todo lo que nos pasa, ya sea a Dios o a cualquier otro ente que quieras
( Siempre puedes encontrar ese momento en tu día a día, incluso cuando vas conduciendo en un semáforo en rojo, en la ducha, en el autobús o metro…)
Esto provoca una emoción positiva, incluso un estado de optimismo, que dura algo más del momento en sí que estás dedicando a dar gracias.
Es decir, dar gracias te predispone a seguir viendo aspectos positivos en lo que te pase a lo largo del día, y en consecuencia, te ayuda a Ver el vaso medio lleno.
( Siento referirme tanto a eso pero es definitivo en tu estado emocional)

Cómo practicar la gratitud

La gratitud, como cualquier otra actitud en la vida, se puede practicar y entrenar.

 

En mi opinión hay unos pasos que tienes que tener en cuenta para que te vaya mejor el entrenamiento:

1) Decidir que vas a ser agradecida.

Es lo más básico para cambiar una actitud o mejorarla. Lee sobre los beneficios que te reporta la gratitud, si necesitas estar más convencida.

2) Ponte objetivos a corto plazo.

De repente decidir que vas a agradecer todo a partir de ahora en tu vida es una meta muy grande y lo más normal es que sea inalcanzable.

Así que proponte un tiempo limitado, por ejemplo 24 horas ( ¿te acuerdas de aquel reto que corrió por las redes sobre no quejarte de nada en 24 horas?) Pues es una magnífica forma de empezar.

3) Cuando llegue un momento o situación difícil en ese día , párate y si puedes escribe, aunque sea en el móvil, algo bueno de esa situación. Da gracias por ello.

( Os hablaré de la escritura terapéutica en otro momento porque creo mucho en ella)

4) Evalúa al final del día tus logros. Si has conseguido el objetivo, cómo te has sentido, y si no lo has conseguido en algún momento, cómo podrías hacerlo si se presenta una situación parecida.

Puedes incluir en tu momento de meditación/ oración del día esta decisión de que vas a ser agradecido, así como la evaluación final de tus logros.

 


Añadir una decisión de dar gracias en tus momentos espirituales te ayuda a tener más bienestar emocional y salud mental.


 

Conclusión

Dar gracias por la vida que tenemos es algo de lo que se habla mucho pero se trabaja poco en el día a día.

Es muy fácil dar gracias cuando estás teniendo un día o momento bonito pero, ¿ qué pasa cuando ésto no es así?

Aceptar que la vida está llena de altibajos es fundamental para sentir felicidad y bienestar.

Y dar gracias en esos momentos, que no son tan buenos, es difícil, pero se puede lograr, con decisión de querer ser agradecido y llevándolo a cabo poco a poco.

Lo mejor de todo es que el que más recibe cuando uno da gracias es él mismo que las da, no el que la recibe, contrariamente a lo que siempre se piensa.

 

¿Qué te parece?

¿Crees que puedes cambiar el chip y dar gracias incluso en momentos malos?

Cuéntanos tu experiencia, nos encantará leerlo y compartirlo.

 

Dar las gracias mejora tu salud mental

 

7 tips para salir a tus gestiones diarias con buena cara y estilo

 

 

Hoy en día ya sabemos que para cualquier evento a todas nos encanta vernos guapas y no pasar desapercibida, así que le dedicamos un tiempo a arreglarnos y pensar en nuestro look completo.

Pero la verdad es que no tenemos eventos todos los días, y algunas ni siquiera todas las semanas, la verdad.

Y sin embargo salimos a la calle todos los días, para hacer mil gestiones, recados, actividades, etc.

Y claro, te encuentras con gente conocida. Y con gente no conocida también.

¿No te ha pasado nunca salir de casa para ” bajar un momento a por cualquier cosa” en unas condiciones en las que no te gustaría que nadie te viera y es justo cuando te encuentras a la más criticona de la tierra?

¡Que horror!

Sí, ya se que nos da mucha pereza pensarlo, pero hay que aceptar que nuestras niñas jovencitas con esa cara tan lustrosa y esos tipitos pueden salir hasta con un moño mal cogido a la calle,

pero señoras, 

nosotras no.

Nuestra bendita madurez nos hace tener que pasar por el taller de chapa y pintura antes de coger las llaves de casa y dar el portazo de salida.

Y no, 

no creas que esto significa pasar horas en el cuarto de baño como haría nuestra famosa Isabel Preysler (con todo mi cariño).

Pero ya he comentado en otra publicación que el vernos guapas nos da seguridad y nos sube la autoestima. Así que vamos a ver lo fácil que es.

Es simplemente seguir unos cuantos trucos para que se te vea estilosa hasta para ir a por el pan.

 

Tips para ir estilosa en tus recados mañaneros

 

Ropa casual pero cuidada.

Me encantan los vaqueros, pero si te los pones, cuida que no sean los que tienes arrumbados en el armario y que no te favorecen. Los hay hasta por 20 €, así que si los que tienes no te quedan bien, dónalos y te buscas unos que gusten como te quedan.

(Si me seguís en Pinterest podéis ver mi tablero No sin mis vaqueros de looks para ir estilosa en vaqueros que os dan mil ideas)

 

item 2, Gallery image. Cindy Crawford usando jeans.
FOTO POR: JOSIAH KAMAU,JOSIAH KAMAU/BUZZFOTO VIA GETTY IMAGES

 

Alterna los estilos

Si te pones un vaquero mejor ponerte una blusa más elegante que una camiseta o sudadera. Soy de la opinión que hay que contrarrestar los estilos de la ropa de cintura para arriba y de cintura para abajo. Otro día te puedes poner un pantalón arreglado con una camiseta o sudadera sin problema.

 

item 7, Gallery image. Hoda Kotb usando jeans.
FOTO POR: PATRICIA SCHLEIN/STAR MAX/GC IMAGES/GETTY IMAGES

 

Zapatos cómodos pero no viejos

 

Tenemos una gran cantidad de modelos de zapatos para usar muchas horas sin que te duelan los pies. Si llevas deportivas cuida que no sean las viejas que usabas para el colegio. Ahora hay una gran muestra de zapatillas muy chulas que te quedarán muy bien además de hacerte estar cómoda en el día a día.

 

El pelo.

 

Lo principal es no dejarte ver las canas con el tinte medio caído. (A mí personalmente me da mucha inseguridad estar charlando con alguien y tener las canas avisando que ya están ahí otra vez. Es esa sensación de que todo el mundo me las mira ¿no te pasa?). 

Hay varias formas de ocultar esas raíces con unos tintes inmediatos en forma de spray, o una máscara con mini cepillo. Te ayudan a aguantar esos días que te faltan para ponerte el tinte en condiciones y que no se te vea esa dejadez en tus cuidados personales.

(Te pongo los enlaces por si te es más cómodo buscarlo desde aquí. Si los compras a través de mi enlace tengo una pequeña comisión de venta que no te incrementa el precio final)

Lo siguiente es darte un toque aunque sea con las manos para colocarte bien esos mechones rebeldes. 

 

Quitarte la mala cara.

 

No hace falta maquillarte como un coche todos los días, pero simplemente con un poco de antiojeras o iluminador, si eres ojerosa, un toque de colorete en las mejillas, y un gloss en los labios te aseguro que una sale a la calle de otra manera.

(He descubierto esta paleta 3 en 1 de Rimmel que me parece comodísima para el bolso y está genial de precio).

Y si ya te pones un rimel transparente en las pestañas y te peinas bien las cejas terminas de conseguir una magnífica buena cara.

Si eres de las que no te quitas las gafas de sol como yo, ya tienes menos que hacer, porque con el colorete y los labios vas que chutas.

 

Good Genes - A Post Worth Repeating | Good genes, Beauty routines ...

“Una buena capa todo lo tapa”

 

En invierno todo es mucho más fácil porque si no tienes ganas de arreglarte y no te queda muy bien lo que llevas puesto de ropa, te plantas en lo alto un abrigo o chaquetón elegante y quedas de miedo.

Y si te gustan los sombreros, mejor, te colocas uno en la cabeza y pelo arreglado.

 

Las manos

 

No hace falta que tengas una manicura francesa o recién hecha, pero si las llevas pintadas que no estén medio quitadas y si las llevas sin pintar, que estén bien cortaditas, (nada de uñas Rosalía) ni se llevan las uñas muy largas, ni son operativas para el día a día.

Eso sí, mucha crema de manos, que las tenemos que proteger para que no se nos llenen de manchas ya.

(Con más razón debido a este tiempo de virus en el que hay que lavarse las manos doscientas veces al día con lo que eso las reseca).

 

¡Ea! ya tienes unos cuantos consejos para que mañana cuando salgas a tus gestiones seas la mujer estilosa que vive en el portal de al lado y que las vecinas cotillas querrán copiar 🙂

(Hoy no me alargo mucho en el post porque quería que lo pudieras leer en cualquier momento del día que tengas 2 minutitos aunque sea para hacerlo). 

¿Tienes algún otro truco en tu día a día para salir a comerte el mundo?

Cuéntanoslo, si quieres, en los comentarios para ayudarnos unas a otras

 

 

Madre menopáusica y adolescente en casa. Bomba de emociones

“16 añitos fiera

me sentía el rey del mundo

con mi lema por bandera

lo que digan yo no escucho”

Canción 16 añitos Dani Martín

 

Esta canción de Dani Martín siempre me ha parecido una maravilla. Es una forma magistral de describir la adolescencia desde el propio enfoque de un chaval, con un cariño y una comprensión bestial.

 

Hoy en día, casi toda madre de adolescente o “preadulto” (antes se pensaba que terminaba la adolescencia a los 16-18 años y hoy se sabe que hasta los veintitantos se puede estar desarrollando su cerebro) está en los años de la menopausia con los trastornos hormonales y emocionales que ella conlleva.

 

Así que se unen dos bombas de emociones que con mucho cariño y comprensión hay que ir mimando para que no exploten.

 

La relación madre-hijo sufre en esta etapa, porque la búsqueda de independencia de los hijos entra en conflicto con las normas que queremos imponer nosotros, y ellos se rebelan.

 

Intentaré que veamos entre todas que es posible atravesar esa etapa juntos y gestionarlo lo mejor posible. 

Aunque la realidad es, que no en todos los casos aparecen grandes problemas, es bueno que sepamos qué pasa por ambas cabecitas (madre e hijo)

Aclaración: me referiré a hijo sin atender al género porque no pienso caer en el atraso gramatical que nos quieren imponer de tener que nombrar ambos géneros cada vez que quiera hablar en plural. No tengo ningún problema con que se nombre menos el género femenino.

 

CAMBIOS PSICOLÓGICOS EN LA MENOPAUSIA

 

Primero vamos a ver porqué nosotras estamos metidas en una bomba de emociones

 

Como ya sabes, mi principal objetivo con el blog es ayudarnos a tener bienestar anímico y estabilidad emocional.

Una de las causas de que esos dos aspectos estén alterados a nuestra edad, se debe a la menopausia.

 

Se habla mucho de los cambios físicos de la menopausia , sofocos, falta de regla, problemas para dormir, pero no se habla tanto de los cambios psicológicos que se dan en esta etapa.

Alta irritabilidad, cambios de humor, ansiedad, tristeza, pocas ganas de hacer nada…

Principalmente es debido a los trastornos hormonales que provoca la menopausia, de lo que tanto se ha hablado ya, y que regulan tus emociones y tu estado de animo, entre otras cosas.

Esto provoca que tengamos rápidos cambios de humor, que nos irritemos fácilmente ante situaciones y hechos que no tienen demasiada importancia y que pasemos fácilmente de la ansiedad a la desidia en poco tiempo.

Por otro lado la autoestima también se afecta.

El cuerpo empieza a sufrir algunos cambios que no te gustan, aumento de peso, pérdida de volumen en cabello, piel más deshidratada…

Todo eso hace que te veas peor ante los demás y que baje tu autoestima y afecte a tus relaciones de pareja, familiares, laborales…

Empiezas a sentir incomprensión por parte de los tuyos. En este momento es cuando más necesitas ser escuchada y aceptada, y sin embargo “ves malas caras por todos lados”.

 


Todo esto es mejorable y se puede trabajar, esa es la buena noticia. Así que no te quedes con esta información y sigue leyendo un poco más, que algo positivo sacaremos.


 

CAMBIOS EN EL CEREBRO DE NUESTRO ADOLESCENTE

 

El cerebro de esta etapa se ha estudiado poco en el pasado porque hasta principios del siglo XX se pensaba que los adolescentes eran adultos pequeños y su cerebro estaba ya formado al 100%

Gran error. 

En la actualidad, se ha comprobado que, en la adolescencia, hay una parte del cerebro sin terminar de desarrollar, que son los lóbulos frontales, responsables de controlar la impulsividad , toma de decisiones, juicio de situaciones, entre otras cosas.

Esta es la principal razón de muchos de los problemas que vienen unidos a su desarrollo:

La capacidad de memoria prospectiva está sin formar. No se acuerdan de lo que tienen que hacer en un futuro próximo.

Tienen una capacidad baja de multitareas. Hay que encargarle las tareas de uno en uno.( Esta es una de las razones por las que sufren distracciones al volante con los consiguientes accidentes de tráfico que provocan)

La amígdala, que es una estructura del cerebro que actúa, entre otras cosas, en el control de la ira, también está en desarrollo, por lo que se les escapa de vez en cuando ese “portazo en su cuarto”.

Les faltan conexiones entre muchas zonas del cerebro, por lo que aunque la amígdala advierte el peligro, no llevan las órdenes a las cortezas frontales, para saber cómo actuar, o qué hacer en situaciones de riesgo.

( Esto explica que cuando se ven en un momento de peligro para alguno de sus amigos, no se les ocurre qué hacer para salir de eso)

Al hilo de esta neuroplasticidad del cerebro y esta falta de desarrollo, te diré que es muy peligroso el consumo de alcohol y otras sustancias en estas edades por sus efectos en la formación de todas estas zonas.

No puedo dejar de comentarlo, porque en los últimos años que ha bajado la edad en la que los adolescentes empiezan a consumir, y encima sin control como lo hacen en las botellonas, los mayores debemos estar encima de estas conductas y conocer los efectos reales de la permisividad hacia ello.

Hablaré de ello en otro momento porque creo que la importancia del tema lo merece.

 

No es cuestión de hacer una disertación sobre neurología, aunque me apasiona, pero sí quiero que empieces sabiendo que su comportamiento tiene mucha justificación física, y que nosotros debemos ser sus lóbulos frontales.

Guiarlos mientras que no tienen la capacidad de tomar decisiones por ellos mismos sin meter la pata.

No, no es que “quiera ponerte a prueba todos los días” aunque lo parezca. Es que no tiene los medios para dar un poco de “razón” a su comportamiento que muchas veces se guía más por el corazón, por eso decimos que son tan pasionales.

Un día todo es maravilloso, y al día siguiente “su vida es una mierda y no es feliz“. y ¡así te lo zampa!

 

MITOS DE LA ADOLESCENCIA

 

Como ya he comentado antes, se ha estudiado poco de esta etapa de la vida, así que debido a ella, hay información errónea que me gustaría aclarar.

 

Todo viene provocado por las hormonas.

En parte sí, pero no solo es por eso, como ya hemos visto.

Tienen una zona del cerebro todavía sin terminar de formar. 

Aunque en esta etapa cambia significativamente la concentración de hormonas sexuales y eso también es un añadido a sus cambios cerebrales 

 

Termina a los 16-18

Desde la sociedad se mandan muchísimos mensajes confusos respecto a la edad mínima en que se le permite hacer distintas cosas y tener responsabilidades.

Se ha comprobado que la formación del cerebro de cada individuo termina en un momento distinto, pero hay muchos casos en los que no se logra hasta los veintitantos.

Lo que hace que se vean algunos más inmaduros que otros y en realidad es así debido a su distinto ritmo de evolución.

 

Hay que dejarlos ya que se enteren de la vida solos

Físicamente no necesitan la atención de un niño, pero psicológica y racionalmente si.

Creo que es la etapa en la que más hay que implicarse, porque es cuando empiezan a socializar sin que tú estés delante, y con las carencias que tienen, se pueden dejar guiar por malos referentes.

La genética ya determina su futuro

Otro gran error.

Ya he comentado que vienen desde pequeños cargados con una personalidad, pero, tras distintas investigaciones, se ha demostrado que la neuroplasticidad del cerebro hace que se pueda ir moldeando según el entorno. 

Es decir, que según la mayor estimulación en una zona u otra del cerebro, la conducta que dependa de ella se podrá modificar con el paso de los años.

Hablando en plata, que lo que les enseñemos y acostumbremos a hacer será lo que les marque en un futuro, independientemente de como vengan de serie 🙂

 

 

Mamá menopáusica ,hijo adolescente

 

Una vez analizadas las dos etapas que conviven en un alto porcentaje en las familias de hoy en día, ya podemos empezar a ver las cosas de otra manera y darle la visión positiva que necesitamos para que la convivencia no sea una guerra.

 

ADOLESCENCIA, ETAPA MARAVILLOSA

 

Toma este momento de la vida familiar como uno de los más bonitos para sentar las bases del futuro de tu hijo.

En el, vas a poder ir descubriendo como se forma su personalidad (la cual desde pequeño va asomando) vislumbrar sus virtudes, y ocuparte de encauzar sus deficiencias que requieren más atención, para que como siempre nos decían nuestros mayores, se convierta en un hombre o mujer de provecho.

 Es la época de la creatividad, de la alegría, de la espontaneidad y tenemos que acentuar esos valores en contra de los negativos, que no son pocos.

 Pasas de tener un niño en casa, a tener una personita con la que ya puedes tener una medio conversación, con su inocencia de querer saber más y pararse en miles de detalles, que para ellos son un mundo ajeno.

No se nos olvide que vienen de su burbuja de la niñez.

 Son pasionales y sensibles y cuidan los detalles de cariño con sus mayores y sus iguales al 100%.

 


 Aunque socialmente se describe como un horror la etapa adolescente en casa, hay que quitar esa etiqueta y aceptar, que aunque dan mucho trabajo psicológico, también dan mucha alegría en casa, y te hacen ser muy importantes en su formación y educación.


 

Desde hace ya algunos años, oigo a los profesores reclamando que la educación se debe impartir en casa, no en el colegio. y estoy totalmente de acuerdo.

No podemos dejar en manos de nadie este aspecto tan importante de la vida de nuestros hijos. Para ellos es imposible formarlos académicamente si no se van formando, paralelamente en casa, en educación.

Sí, ya sé que la teoría es muy bonita y fácil.

Comprendo que es mucho más cómodo y menos cansado, “dejar que el niño haga lo que quiera”, no tener discusiones en casa, arreglar la puerta de su cuarto cuando la rompa de tanto portazo y sanseacabó.

 Pero creo que eso es negligencia y falta de responsabilidad con tus hijos. 

Hay que implicarse mucho todavía en su formación, y en esta etapa más, si cabe, que nunca.

 

CLAVES PARA QUE NO ESTALLE LA MENOPAUSIA CON LA ADOLESCENCIA DE TU HIJO

 

La adolescencia es sin duda un campo de minas, y si nos miramos nosotras que hormonalmente estamos con la chispa siempre cargada, pues a ver como solucionamos la cosa, mmmm

 No se nos olvide que nosotras las madres somos las responsables de que las minas no exploten.

Tenemos las capacidades necesarias para contar hasta 10, respirar, y tratar a nuestro hijo comprendiendo que no tienen aún desarrolladas esas áreas que gestionan su comportamiento, en vez de pensar que lo hacen para fastidiarnos.

(Vamos a acordarnos de cuando nuestro niño de 5 años hacía algo que estaba mal y nosotros con paciencia se lo explicábamos,  porque no tenía capacidades para saberlo).

El adolescente sigue moldeando su cerebro según su entorno, en esta etapa de la vida, así que es muy importante que se le pongan límites y sepa que no todo está permitido.

Eso no quita para que le des todo el cariño del mundo, y aguantes su mal carácter por haberle dicho NO a lo que quería.

 (Creo que se ha hecho mucho daño en los últimos años a la sociedad por parte de las familias en las que se ha pasado, de una educación autoritaria hace 50 años, a la permisividad total de los últimos años).

Aunque no por eso deje de haber una mayoría de juventud con más generosidad que nunca, altruista, solidaria y trabajadora.

 Así que nosotras como madres tenemos que tener el control en casa. Que no se vaya de nuestra mano la situación en ningún momento.

Para eso hay que trabajar mucho la paciencia, la respiración, la decisión de qué barrera no podemos dejar pasar  (controlar las faltas de respeto y los modos agresivos, que a veces lo intentan), y así ir dando ejemplo de cómo gestionar situaciones difíciles en la vida.

 


Para mí, una de las claves más efectivas para gestionar las situaciones conflictivas con tu adolescente es “prepararte la reunión”

De la misma manera que si tuvieras un encuentro con algún cliente o con tu jefe al que le tienes que reportar tu trabajo, es bueno que pienses: lo que vas a decirle a tu hijo, en qué momento se lo vas a decir, de qué manera le vas a llevar a afrontar ese problema y cómo le vas a enseñar con cariño porqué se ha equivocado y las consecuencias que tendrán su conducta.


Sin esta planificación, que se hace en 2 minutos, hablarás en un tono que no es el adecuado, caerás en la improvisación, te verá flaquear e intentará llevarte a su terreno, y sobre todo, las consecuencias que le impondrás por su mala conducta serán desproporcionales e imposibles de hacerlas cumplir.

Así que, sal de la habitación donde estéis, cuenta hasta 10, ponte a hacer otra cosa, y cuando tengas la reunión preparada vuelves y te sientas  a charlar.

Tenemos que evitar caer en la sobreprotección a los adolescentes, en  quitarle  responsabilidades y no poner límites a sus peticiones.

Ellos, como humanos que son, van a ir tirando de la cuerda para salirse con la suya cada vez que puedan, pero ahí tenemos que estar firmes. No dejándoles que se lleven el gato al agua porque para la siguiente ocasión seguirán tirando un poco más.

(Todavía me acuerdo cuando veía hace unos años en no se qué canal de TV el programa Hermano Mayor, la repetida frase que las madres decían: “no sé cómo mi bebe/niño, que era tan cariñoso, bueno, alegre,… se ha podido convertir en lo que es hoy”. Pues en la mayoría de los casos, el niño fue tirando, tirando, tirando, y no encontraba límites en sus conductas y peticiones). 

 Estas situaciones demuestran que los niños se van moldeando por lo que van viendo de sus modelos, no nos pongamos una venda en los ojos.

Independientemente de que vengan con unos signos de personalidad, nosotros tenemos la obligación de ir guiándolos, hasta que los puedas ir soltando, mentalmente hablando. 

 

dos adolescentes compartiendo un rato de ocio

 

CONCLUSIÓN

 

Repito que la adolescencia es una etapa muy bonita en la vida de tu hijo. Y eso es lo primero que tienes que pensar como ya vimos en Ver el vaso medio lleno. Pensar en positivo.

Esto no quita para que traiga muchas situaciones conflictivas a la vida familiar, unido a que tus trastornos menopáusicos te hacen saltar en cualquier momento ante la mínima provocación.

Así que usa las armas que ya hemos comentado para conseguir tu bienestar emocional como son:

Calma, 

respiración profunda,

contar hasta 10,

encontrar el momento oportuno en que están receptivos,

prepararte la reunión,

ser inflexible en las normas,

tener empatía.

Por encima de todo, siempre comprensión, cariño y respeto.

 

¿Cúales son tus armas? ¿Tienes alguna clave distinta para compartirla con nosotras?

Déjamelo en comentarios, me encantará leerte

 

Pin madre menopáusica + adolescente

Por qué nos cuesta tanto perdonar y cómo puedes conseguirlo

 

El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió.

Madre Teresa de Calcuta

 

¿No pensáis como yo que nuestra sociedad cada vez está más agresiva?

A mí me da miedo ver en las noticias, cómo se respira más rencor y odio por todos lados. Especialmente en estos días, en los que la gestión de la pandemia provoca tanto malestar en unos y otros. Y qué decir de los disturbios provocados por el homicidio del ciudadano negro en Estados Unidos.

También se ve en la violencia doméstica que padecen muchas mujeres. Una agresividad desmedida que me da mucho que pensar.

Una cosa es aceptar las injusticias, que no debemos, y otra es gestar en tu interior un sentimiento que en vez de unir, provoque desunión y discordia.

Debajo de todos esos sentimientos de odio y rencor está la falta de perdón que existe.

Ésto podemos y debemos cambiarlo uno a uno en su vida, porque la sociedad no es más que la suma de una serie de personas independientes.

¿Cuántas veces has oído o sentido el “no puedo perdonarle” ante cualquier mal gesto que ha hecho alguien querido?

Te equivocas, no existe el no puedo, existe el no quiero.

El perdón no es un sentimiento, como dice la Madre Teresa de Calcuta, es una decisión.

Espero que puedas profundizar esta idea y aportar tu granito de arena a bajar la agresividad en nuestro entorno.

¿Cómo te sientes cuando no perdonas?

Tomar la decisión de perdonar es otra de las formas que tenemos de dominar nuestra mente.

Como ya hablamos en ver el vaso medio lleno , tenemos que controlar y dominar nuestros pensamientos negativos que nos impiden tener bienestar mental.

Y esos pensamientos son los que nos impiden perdonar.

Cuando estás en una situación de este tipo, te llevas una decepción muy grande respecto de lo que esperabas del otro. Esto te provoca una serie de emociones como el enfado, la ira, la tristeza.

Si no perdonas, esos sentimientos se van arraigando en tu interior y cubren de negatividad cualquier acción que venga de esa persona.

Además el no perdonar tiene efectos en tu salud. El rencor se relaciona con subida de la presión arterial con sus consiguientes efectos y puede provocar depresión y ansiedad si se vuelve crónico.

¿Por qué nos cuesta tanto perdonar?

La sensación o sentimiento que te deja el que una persona querida te haga un mal gesto o no te trate como tu hubieras querido no se puede evitar.

Seríamos robots o seres sin afecto. 

Y no lo somos.

Te deja dentro un enfado o desazón, que según como se vayan desarrollando los acontecimientos se puede ir difuminando hasta desaparecer, o se puede ir enconando dentro, convirtiendo todo lo que se refiera a esa persona en mucho más negativo aún.

Así que, si nos dejamos llevar por nuestro sentido más impulsivo y menos racional, nos será imposible decidir perdonarle.

Además, el perdonar se ha interpretado erróneamente como signo de debilidad. No existe una línea clara ante la sociedad entre, perdonar al otro, y ser un sumiso al que se le puede doblegar cuando se quiera.

Incluso respecto a la supervivencia natural el estado de odio ha servido para proteger a la tribu y estar alerta ante cualquier ataque. Pero el ser humano tiene la capacidad intrínseca de perdonar.

Es por esto que tiene que intervenir nuestra parte más racional del cerebro para conseguir diferenciar, lo que tú has interpretado de esa acción, de la acción en sí misma.

Y reconocer que no ha tenido ese nivel de importancia que tú le has dado. Que esos sentimientos de rencor y malestar que te han provocado, no van a ayudarte a enfrentar otra situación parecida que nos pueda ocurrir.

Otro error que provoca que nos cueste perdonar es ver el resultado en el otro al que tienes que perdonar y no en ti.

La respuesta al perdón tiene que ver con la mejoría en ti. Todos las consecuencias positivas que tiene el perdonar tienen que ver contigo, tanto si perdonas a otro como si te perdonas a ti.

Te elimina todas las sensaciones y pensamientos negativos que te provocan malestar mental y es en ello en lo que queremos trabajar.

¿Qué pasa dentro de nosotros cuando perdonamos?

Perdonar y pedir perdón para mejorar tu bienestar
Mujer pidiendo perdón en sus oraciones

 

Ya lo dijo Jesucristo hace más de 2000 años: “Hay que perdonar setenta veces siete” y en mi opinión es de las enseñanzas más importantes del cristianismo.

Son tantos los beneficios que ocurren en nosotros cuando perdonamos que, aunque en el momento más negativo de la situación que ocurre no lo veas, cuando lo haces racional y lo consigues, son fácilmente reconocibles:

  • Te trae paz, cercanía, reduce tu sufrimiento y te hace más feliz.

 

  • Te ayuda a expresar tus emociones. Ya sea con otros o contigo mismo, te trae la emoción a la consciencia y eso te mejora tu salud mental.

 

  • Te mejora la empatía hacia el otro. Aprendes a ponerte en la piel del otro y puedes ver su punto de vista

 

  • Mejora tu salud. Cuando sientes odio y rencor suben tus niveles de estrés y eso provoca alteraciones en la presión arterial entre otras cosas. Al perdonar baja el estrés y se equilibra tu presión.

 

  • Te hace reflexionar sobre tus errores. No siempre puedes influir, pero en algún caso has sido tú el detonante, y te ayuda a mejorar tu forma de actuar con el otro, en el futuro.

 

  • Como consecuencia a lo anterior, mejora tus relaciones sociales. Ya no ves al otro como un posible atacante y provocador de dolor, y te vuelves más cooperativo e integrante de un grupo.( Y no hay que decir lo necesario que es el perdón en la relación con tu pareja).

 

  • Aprendes a separar la paz de la justicia y a elegir la primera en algunas situaciones personales. Si tengo que elegir entre tener razón o ser amable, prefiero ser amable. 

 

  • Y otra consecuencia beneficiosa del perdonar es perdonarte a ti mismo. Es fundamental para tu bienestar mental que seas compasivo contigo mismo y no te automachaques cuando hagas algo mal, porque no somos perfectos. 

¿Cómo lograr perdonar? Pasos para conseguirlo

Como casi todo en la vida, a perdonar se aprende y se puede practicar.

Hay personas que lo tienen tan interiorizado que no les hace falta el entrenamiento porque le sale solo, pero hay otras que están muy arraigadas a sus sentimientos primarios e impulsivos y tienen que trabajarlo más.

Hay muchos estudiosos del perdón que aconsejan distintos métodos para lograr perdonar, pero me quedo con el del Dr.Robert Enright, que ha contribuido profundamente en la Ciencia del Perdón, que divide el aprendizaje en 4 Fases:

1.Descubrimiento

En algún momento, uno se da cuenta del daño y estrés que le está provocando ese sentimiento negativo

2. Fase de decisión

Entonces cambias tu visión y te enfocas no en tu sufrimiento sino en perdonar al otro.

3. Práctica

Uno trabaja en llegar a lograr aceptar, que no olvidar, el daño que has sufrido, aunque no fuera merecido.

4. Profundización

En ella reconoces el alivio que sientes y lo que ganas al perdonar.

 


“El beneficio del perdón a menudo es mayor para el que ha sido herido. El resentimiento y la amargura tienen un coste en el cuerpo y la mente que realmente puede perjudicar más. Por eso Enright argumentará que el perdón podría salvar tu vida. Una mente libre de resentimiento y amargura tiene más paz y por tanto, el cuerpo está menos estresado. Reducir el estrés, como todos sabemos, es saludable para nuestra presión arterial, corazón, sistema inmunológico y más. Por lo tanto, más que nada, el perdón es, de hecho, más para tu propia salud que para el beneficio del otro”.

(Extracto del prólogo y presentación del libro de Robert Enright Las 8 claves del perdón que os recomiendo si podéis leer porque aporta una maravillosa visión del perdón de la que todos deberíamos aprender y aplicar algo)

 


Perdona para mejorar tu bienestar mental
Dos personas se piden perdón con un ramo de flores

Conclusión

Con todo esto quiero que te sientes un momento y pienses en tu bienestar.

El estar en guerra con los demás ¿te ayuda o te impide ser feliz?

Y por otro lado ¿qué sociedad quieres dejarle a tus hijos y nietos?

¿Una que está envuelta en una agresividad que hace saltar a las personas ante cualquier mal gesto y que está provocada entre otras cosas por una falta general de perdón?

O ¿aquella en la que la gente viva más en paz, reconociendo que todos nos equivocamos y decidiendo que tenemos que pasar más por alto los errores del otro, y los nuestros mismos, y trabajar en eso porque no siempre será fácil?

Yo creo que tienes claro que prefieres la segunda.

La solución está dentro de cada uno, no se te olvide.

¿Qué es más difícil para ti, pedir perdón o perdonar?

Dejámelo en comentarios, ¡gracias!

 

Cómo aprender algo nuevo y reinventarte a los cincuenta

Cualquiera que deje de aprender es viejo, ya sea a los veinte u ochenta. Cualquier persona que sigue aprendiendo se mantiene joven

Henry Ford

No hay una edad para aprender.

 

Se puede y se debe aprender durante toda la vida.

 

En estos días estamos saliendo de una pandemia mundial debido al virus Covid-19 que ha hecho verdadero daño en todo el mundo a nivel personal, sanitario y económico.

 

Gracias a Dios parece que en España vamos superando fases en la desescalada, pero estamos a las puertas del verano y se presenta un poco extraño con respecto a las vacaciones.

 

Como me propongo ser positiva, supongo que, al igual que en estos meses de confinamiento, habrá muchas cosas beneficiosas que sacar de toda esta situación.

 

Una de las cosas que te he comentado en los posts anteriores es que para tener salud mental y bienestar tienes que  estar activo y sentir que sigues siendo productivo a los cincuenta.

 

Sigues siendo joven y cómo ya has oído muchas veces los años están en la cabeza. Puedes ser muy joven a los 70 o ser un viejo prematuro a los 30. Todo depende de tu actitud ante la vida.

 

Quiero que empieces a tomar acción y, sea la que sea tu situación laboral, te propongas seguir aprendiendo a nuestra edad y no dejarte vencer por los miedos de ser mayor para estudiar.

 

Beneficios de aprender a los cincuenta

 

Seguir con la mente activa tiene muchos beneficios para nuestro Sistema nervioso.

 

Las neuronas tienen que seguir desarrollándose y multiplicando y para ello es importante que tengan actividad.

 

Hace algunos años se pensaba que las neuronas terminaban su crecimiento en la juventud, pero después de muchas investigaciones se ha comprobado que eso no es así. Que siguen “creciendo” mientras que sigan teniendo actividad, y eso puede ocurrir durante toda la vida.

 

Al aprender, las conexiones entre las neuronas se multiplican, se estimulan las ondas cerebrales que conectan distintas zonas del cerebro y esto hace que tengas un cerebro más activo.

 

Todo esto hace que aumenten las emociones positivas, te sientes bien, te sientes útil, las tomas de decisiones son más reflexionadas y nos mantienen vivos psicológicamente.

Yo siempre he pensado que si hubiera tenido en mis años de estudiante los medios que tenemos hoy en día hubiera sido mucho más buena estudiante. 🙂

 

La llegada de internet a nuestras vidas ha traído muchísimas ventajas pero , para mí, de las más importantes es la de acceder a cualquier material para profundizar en algo que quieres aprender.

 

Cuando yo estudiaba la carrera, teníamos en la Facultad una biblioteca física, en la que íbamos buscando libros y revistas sobre la asignatura o el trabajo que estuvieras haciendo, con las limitaciones que eso conlleva.

Como la Psicología iba por delante en Norte América, casi todas las referencias estaban en inglés, eso lo primero, y tardabas en leer una investigación el doble de tiempo que hoy, que tenemos hasta traductor online si es que no eres bilingüe.

Seguir aprendiendo a los 50
Una mujer buscando libros en una biblioteca

Te hablo de mi experiencia de estudiante para que no pongas excusas, quiero que veas que es el momento idóneo para aprender cosas nuevas. Tenemos mucha ayuda para hacerlo, y para llegar a cualquier información que necesitemos, a través de internet.

 

¿Qué puedes aprender a tu edad?

 

Aunque la edad no nos debe parar ante la idea de hacer cosas nuevas, es verdad que ya buscamos un fin concreto en todo lo que hacemos, no nos gusta perder el tiempo y no saber por qué estamos haciendo algo.

 

Los años de sentarte a estudiar y mirar las moscas han pasado,  al menos para mí y supongo que para ti también. Nuestra forma de aprender ahora es más madura y más productiva. Sabemos que el tiempo es oro, y no quieres perderlo.

 

Así que hay que buscar el porqué de lo que quieres aprender. Qué te motiva a saber sobre alguna materia.

 ¿Hay algo que siempre has querido estudiar y que nunca lo has hecho por falta de tiempo o por no encontrar el momento?

Yo por ejemplo, desde que mis hijos eran pequeños tenía claro que iba a volver a estudiar cuando ellos ya fueran mayores e independientes académicamente.

 Me seducía la idea de crear en casa un ambiente propenso de estudio y poder compaginar el ser madre con seguir estudiando desde casa.

 Mi carrera de Psicología es propensa a seguir aprendiendo toda la vida, pero también me apetecía seguir estudiando idiomas, que se me daban muy bien y además me gustaba mucho.

 Nunca me imaginé que tuviéramos internet y que fuera tan fácil seguir estudiando sin matricularte de otra carrera o curso estricto que te obligara a seguir un ritmo y cumplir unos objetivos.

Sin darme cuenta me fui enamorando de la red, y exprimiéndola al máximo para buscar contenidos que me interesaban en varios ámbitos.

 Así que, he seguido estudiando de forma relajada sobre muchas aplicaciones de mi carrera, según el momento en que me encontrara.

 Por ejemplo cuando mis hijos eran pequeños me bebía los libros y artículos sobre Psicología evolutiva, trastornos relacionados con el desarrollo, educación en inteligencia emocional y valores.

Cuando mis padres se iban haciendo mayores investigaba sobre el alzheimer, envejecimiento del cerebro, y todo lo relacionado a la vejez.

 Aparte por supuesto de mi carrera, internet me ha ayudado a aprender mil cosas en las que ni sabía que me iba a interesar.

 Con esto te quiero decir que es asequible aprender cosas nuevas o profundizar en lo que ya empezaste.

 Sólo tienes que pensar en aquello que te apasiona.

 Y no tener la sensación de estar estudiando, solo de ir investigando un poco más sobre cualquier curiosidad que tengas.

 A lo mejor tienes una afición que nunca has podido conocer todo lo que querías y por tanto no has podido practicarla con la habilidad que te hubiera gustado.

Pues ahora puedes dedicarle tiempo y ser más feliz profundizando en eso y haciéndote un poco más experta.


 Todavía es posible reinventarse laboralmente y a través de tus aficiones sacar un rendimiento económico para aumentar tus ingresos haciendo lo que te gusta.


Se puede emprender a los cincuenta años, por supuesto.

 Solo tienes que hacerte experto en lo que vayas a emprender.

 Crea un plan de objetivos y así lo irás adaptando a tu vida.

 Empieza ya.

 Es importante para sentirte útil, y a través del mundo online puedes hacer miles de cosas. A lo mejor no se te hubiera ocurrido nunca, después de llevar veinte años en la misma oficina, con un trabajo administrativo que ni te gusta, dedicarle una parte de tu tiempo a ir construyendo una base para complementar tu economía.

 

¿Por dónde empezar?

 

Para conseguir algo, al principio hay que poner mucho de tu parte y dedicarle más tiempo de la cuenta, sí. Pero siempre teniendo en cuenta que ese tema te apasiona y, por lo tanto, lo vas a hacer casi sin darte cuenta del tiempo que le dedicas.

 Lo primero es leer, leer y releer.

 Oír, oír y requete oír.

 Con ésto me refiero a que te tienes que convertir en experto y para ello no te sirve leer una reseña sobre ese tema y creer que ya no necesitas más.

 Hay muchas formas de acceder a información. Puedes leer artículos, blogs y libros.

 Puedes oir podcasts, o entrevistas grabadas de los expertos que hablen sobre el tema que te interese.

 Puedes ver videos en youtube sobre la temática que quieras.

 Pero lo más importante es ser críticas.

 No te puedes tragar la cantidad de información que existe por la red sin contrastarla. 

 

Esa es la parte negativa, yo creo, de tener tanta facilidad para llegar a todo el mundo. Que hay gente que comparte información sin haber hecho el proceso antes que te comento de profundizar en la materia, así que leen por encima una reseña y la lanzan a la red sin contrastarla. 

Eso te puede crear una idea equivocada sobre lo que estás estudiando, así que insisto, tienes que ser crítica en lo que te llegue a través de la red. Y sobre todo quedarte con información de sitios de referencia sobre ese tema que te interesa.

 No es lo mismo leer un artículo de Psicología en la revista Psicología y Neurociencias, que leer un artículo en la sección Estilo de Vida en el diario de noticias, que no dudo que el periodista se habrá preparado el tema, pero que si lo que quieres es profundizar en lo que tú ya conoces, no te aportará mucho.

 Cuando ya ves que te estás convirtiendo en una friki del tema que te gusta, es más fácil darle forma a tu proyecto y utilizar ese conocimiento de alguna manera.

 Te pongo un ejemplo,

 a mí me encanta hacer punto, y sobre todo para bebés.

 Si esa fuera mi principal pasión me hubiera planteado empezar un proyecto relacionado con ese mundo.

 Hay mil cosas por hacer,

 crear un canal de youtube donde enseñar a tejer,

 hacer una tienda online donde vender tus labores,

 crear un blog donde poner los paso a paso de los patrones,

 instaurar un día de punto entre tus amigas o cercanas y crear un taller físico.

 No sé, incluso puedes llevarlo al lado solidario y altruista, y enseñarlo gratuitamente en talleres de parroquias para gente sin recursos, o en alguna residencia de mayores en las que sirve de actividad y compañía a las abuelitas.

 Hay muchas opciones y te aseguro que el compartir información de lo que te apasiona con los demás es muy satisfactorio psicológicamente y te aporta mucho bienestar. Que es nuestra meta final en esta vida, no se nos olvide.

 

Errores al aprender algo nuevo

 

Como ya he dicho antes lo primero que tienes que hacer es echarle mucho tiempo y ganas.

 

“No aprendes a caminar siguiendo las reglas. Aprendes haciendo y cayendo”. 

Sir Richard Branson

 

Y me puedes decir que sí, que lo has intentado alguna vez, pero que no podías dedicarle tiempo, que era mucho para ti, que ya no tienes ganas de llevar un ritmo tan alto de estudio…

 Seguramente es porque no te has organizado bien.

 Ya he comentado en otra ocasión que para ser productivos lo más importante es organizarte y dar un tiempo fijo a cada cosa.

 En este caso es más importante aún.

 Para crear este hábito, como pasa con cualquier otro, es necesario meterlo en tu agenda y pensar cada día o cada semana, qué tiempo le vas a dedicar al estudio de ese tema.

 Seguro que tu error fue intentar hacerlo cuando tuvieras un rato libre, y eso no funciona.

 Tienes que mirar la organización de tus días y, según qué actividad quieres hacer, ver dónde encajaría mejor y ponerle un tiempo para cumplir tu objetivo semanal o diario.

 Y con qué materiales vas a contar.

Por ejemplo, si tú prefieres un libro físico que puedas subrayar, añadir notas o llevártelo en el bolso, pues tendrás que buscar dónde comprarlo, lo que hay disponible y lo que tendrás que encargar con tiempo.

 Si lo que te va son los podcasts, lo mejor es que te suscribas a los programas que hablen sobre la materia que quieres y así accedes a ellos muy fácilmente en cualquier momento sin tener que perder el tiempo en buscarlos.

 No tener fuerza de voluntad y consistencia.

 Como he dicho antes, al principio tendrás que dedicarle mucho tiempo y eso no te puede hacer perder las ganas.

Piensa que cada vez tendrás que dedicar menos tiempo en hacer algo que al principio casi no sabías por dónde empezar.

 Así que trabaja con motivación y siembra mucho, para luego recoger fruto casi automáticamente.

 No empezar por el nivel principiante

y no intentar conseguir desde el principio un objetivo de nivel avanzado.

 Esto quiere decir, volviendo al ejemplo del punto para bebés, que si quieres aprenderlo ahora, no te propongas primero un conjunto de bebé con un patrón muy elaborado y con muchos cambios de puntos. Empieza por patrones básicos y sencillos, como una manta cuadrada para la cuna o algo así.

Porque sino lo que te va a pasar es que lo vas a dejar a la mitad y vas a tirar por tierra todas tus aspiraciones que te habías creado en el mundo del punto bebé.

 Así que ya sabes, todo paso a paso, empezando por objetivos pequeños y metiéndolo en tu agenda.

Conclusión

Espero que con estas ideas hayas visto que puedes reinventarte a los cincuenta o más. Solo tienes que pensar en qué es lo que te apasiona, investigar mucho, organizar tu tiempo para ser constante, empezar por el principio y disfrutar.

 

¿Cual es tu pasión? ¿ Crees que puedes intentarlo? 

 

Seguir aprendiendo y reinventarse a los 50
Cómo seguir aprendiendo y reinventarse a los 50

 

Minimalismo de mente y vida. Claves para eliminar estrés

 

“La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”

Coco Chanel

 

En esa frase tan directa hay mucho escondido.

La aplico a todos los aspectos de la vida de una persona.

Cuando profundizas en una persona elegante por fuera, seguramente descubres que tiene simplicidad interior. En su mente, en su actitud, en sus maneras.

No hay nada más atractivo que una persona directa y simple que llega sin florituras a todo el mundo.

Y que te transmite que su mente es simple, no por falta de inteligencia, sino porque tiene la capacidad de eliminar los pensamientos que interfieren en cada momento de su vida, y de quedarse con los que sí necesita.

Ya he comentado en otro post que con meditación y paciencia esto lo podemos conseguir todos.

Y una de las consecuencias de eliminar todo lo que sobra es tener un estilo de vida minimalista.

Una de las cosas que más estrés me produce en casa es ver desorden y exceso de chismes que no son útiles o necesarios para nuestra vida en familia.

Por otro lado también me produce estrés tener la mente llena de millones de ideas y pensamientos que me hacen sentir poco productiva porque es imposible llevar todo a la vez.

Asi que con el paso de los años, y el minimalismo en mi vida, intento ir simplificando ambos aspectos para tener más orden tanto en mi mente como en mi casa, y creo que me está sirviendo mucho.

Realmente aunque te parezca superficial, comparar la mente con la casa, tiene bastante relación, ¿por qué?

Porque lo que hace que no te quieras desprender de algunos chismes de más que tienes en casa, es la relación sentimental que tu mente ha creado con ellos. Y el miedo a pensar que si te deshaces de ellos , se van unos recuerdos bonitos que quieres conservar.

Ahora veremos cómo poder cambiar esa actitud ante muchos objetos y pensamientos, para que te liberen espacio en la mente y te quiten estrés.

Qué es vivir con minimalismo

¿Te has dado cuenta en estos meses de confinamiento por la pandemia que las únicas compras que hemos hecho han sido productos básicos de alimentación o primera necesidad?

¿Y que todos deseamos cuando volvamos a la normalidad simplemente estar con la gente que queremos?

Simplicidad en nuestra vida, en todos los aspectos.

Es una de los aprendizajes que todos hemos sacado de esta maldita situación mundial.

Aparece una oportunidad para eliminar de casa todos esos chismes que vamos acumulando sin darnos cuenta. Te provocan mucho menos felicidad de lo que crees al guardarlo. 

Solo tienes que desligar tu mente de cada objeto que tienes en casa y mirarlo desde una perspectiva objetiva, ¿que hace ahí?, ¿para que sirve?, ¿lo necesito para hacer ese rincón más agradable o más estresante?

En eso influyen tus valores, el valor que le das a algo y el porqué. Tu mente y tu casa debe reflejar tu yo, tus valores, lo que te gusta…

Empiezas a ver que ser feliz no tiene que ver con el número de cosas que tengas en casa o en tu mente. Hay cosas que sí te sirven para ser feliz, pero otras muchas son de relleno y lo que hacen es interferir con las importantes.

“Vivir sin chismes” te da libertad para elegir lo que necesitas para ser feliz, y ocuparte sólo de ello, dejando para otro momento o eliminando por completo las que no te aportan.

 

Vida minimalista
Minimalismo de vida y mente

Fiebre de la “Ultima versión” 

El consumismo que padecemos hoy en día nos provoca una obsesión por tener la última versión de todo.

Las cosas ya no son duraderas. Seguramente el mundo comercial se ha dado cuenta que es mejor cambiar cada 2 años de móvil, que tener como antes los objetos tecnológicos y los electrodomésticos durante 20 años ( o ¿no estaba en casa de tus padres la misma lavadora desde que eras chica hasta que te fuiste de casa?)

Pues eso es lo que tenemos ahora.

Nada que tenga más de dos años te parece operativo, al contrario, se queda obsoleto y ya no cumple una serie de funciones que la versión reciente te ofrece.

Esa necesidad, de lo más nuevo, te quita libertad.

Te hace ir acumulando aparatos en casa que, no son inservibles pero que, ya se han mejorado, y claro, lo sigues guardando porque algún día te puede hacer falta.

Así que no quieres desprenderte de ellos, ¡ERROR!

Como dice Marie Kondo, en su libro La magia del orden déjalos que salgan de tu vida, y dale las gracias por su servicio, jeje.

En el mundo de la moda pasa lo mismo.

No nos da tiempo a cansarnos de la ropa como antes porque la moda es tan efímera que cuando se lleva un tipo de ropa, en menos de un año han cambiado las tendencias y ya eso no nos apetece ponernos.

 Entonces te compras la última moda y empiezas a acumular en los armarios ropa que, aunque parece que son todas iguales, unas te las pones y otras no porque ya no se lleva.

Aunque en eso he sido siempre muy libre y no suelo comprar algo de ropa sólo porque se lleva, ahora a los cincuenta todavía más. Me gusta tener ropa que no va a pasar de moda, por eso suelo tener un estilo clásico en el vestir, porque pienso que nunca estará obsoleto.

Lo mejor de vivir sin chismes es que te ayuda a no tener que vivir una doble vida delante de nadie.

Si eres una crack en tu trabajo y llevas tu oficina con un orden maravilloso, y sin embargo tu casa no está como a ti te gusta, ni se te ocurre que cualquier compañero de trabajo vaya a tu casa y se quede mueeeerto con la falta de orden ¿verdad?

Y con tu suegra te pasará igual. Si avisa de que va a visitarte, empiezas como una loca, a recoger todo lo que puedes, para que no vea que ¡¡la nuera tiene la casa como un trastero lleno de chismes!!

Así que si eres ordenada y organizada en otros aspectos de tu vida ¿por qué no lo eres en casa?


La vida minimalista o “sin chismes” es un estilo de vida que debes seguir en todos los aspectos, desde tu mente hasta el cajón más oculto de tu casa. Y además, se trata de ponerle el corazón a lo que conservas, así que, lo que parece una vida fría, se convierte en puro sentimiento.


Como llevar un estilo de vida minimalista

Como ya he comentado, hay que quitar exceso de chismes en todos los aspectos de tu vida, paralelamente a los rincones de tu casa:

  • tus pensamientos negativos. Empieza por ordenar tu mente y quitar esa parte inútil como son la envidia, el resentimiento, los celos, el odio.

  • tus metas. Estas debes enfocarlas de una en una, no puedes tener varias metas a la vez en la cabeza. De esa forma no vas a ser capaz de terminar ninguna.

  • tus palabras. Me encanta lo que decía Tambor en la película Bambi: ”Si al hablar no has de agradar, te  será mejor callar”. Nada más que comentar 🙂

  • tus posesiones. Mientras más cosas materiales tenemos, menos tiempo y energía para dedicarle a las que de verdad importan. 

  • tus actividades “obligadas”. A lo largo de la semana, en condiciones normales de vida claro, nos vamos creando unas actividades obligadas que muchas veces no nos aportan buenas sensaciones. Sé libre para elegir las que te ayudan y eliminar las que no.

  • tus deudas. Como consecuencia a querer tener muchas cosas, hay veces que nos endeudamos por ello y te creas una carga económica que provoca mucho estrés.

  • tus ingredientes artificiales. Tenemos que seguir una alimentación hecha con productos frescos sin ultraprocesar, ya que estos últimos llevan una cantidad de ingredientes que no son ni útiles, ni beneficiosos para tu organismo. Por desgracia, ya en el cultivo de esos alimentos hay más elementos negativos de la cuenta, para que encima abusemos de otros cuantos.

  • tu tiempo de pantalla. Sí, ya he comentado que soy muy fan de internet y que por desgracia eso está en las pantallas. Pero hay que intentar ponerse horarios e ir intercalando ese tiempo de pantallas con otros de desconexión y de hacer actividades totalmente opuestas ( analógicas, de aire libre, con actividad energética)

  • tu tiempo de conectarte. Relacionado a las pantallas está el sometimiento a estar conectado con mucha gente continuamente. Ya sea a través de whassap o de redes sociales. Que no está mal si lo haces con medida. Puedes ponerte horarios, o una alarma para conectarte en ese momento o cualquier forma que te ayude.

  • tus multitareas. Buf, esta es la que más tiempo me ha llevado a mi eliminar. Como madre de 4 hijos es imposible no sentirte durante la crianza como “mamá-pulpo” a la que le gustaría tener 8 brazos y poder hacer todo a la vez. Pero la madurez te enseña y te obliga a enfocar tu atención en lo que quieres hacer en ese momento. Se tarda mucho menos y encima consigues hacerlo mejor.

 

Minimalismo
Minimalismo de mente y de vida

Pasos para conseguirlo

Lo principal es que quitar chismes sea divertido y no una losa.

 A ver, entiéndeme, no es que sea una actividad que se convierta en fiesta, sino que intentes tomártelo como un medio para conseguir muchos aspectos positivos, y en ese camino poder ir buscando la felicidad más simple. 


Te recuerdo la respuesta de la Madre Teresa de Calculta cuando le preguntaron:
¿Cual es su día más bello? El día más bello es Hoy.


Esa es la idea. No pienses en todo el trabajo que te queda por delante. Piensa en lo que estás consiguiendo ahora.

Ponte tu música preferida y disfruta mejorando ese aspecto que tiene tanto ruido.

Tienes que apuntar o tener en un sitio visible todos sus beneficios:

  1. Hay menos que limpiar
  2. Menos que organizar y ordenar
  3. Menos estrés
  4. Menos deudas
  5. Más libertad financiera
  6. Más energía para dedicarla a tus pasiones

Y tienes que empezar dando pasos pequeños para no crearte una obligación que te agobie.

Si puedes con 5 min al día pues perfecto. Seguro que cuando vayas viendo los resultados te vas animando y sin darte cuenta le dedicas más tiempo.

Mi consejo es que cojas una bolsa de tamaño mediano y cada día en esos minutos la llenes de algunas cosas que tienes claro que no te van a servir durante mucho tiempo en casa.

Si haces eso cada día, lograrás, en unos meses, quitar muchas cosas.

Yo soy muy fan de Marie Kondo pero no en todo estoy de acuerdo con ella.

Su método de trabajo consiste en vaciar la habitación entera que quieres simplificar y echarlo todo encima de la cama. Una vez hecho eso tienes que dedicarle el tiempo que sea necesario hasta que lo termines antes de pasar a otra zona.

A mí no me va eso, porque es tan grande el objetivo que me produce estrés y a ti a lo mejor tampoco.

Solo lo hago con el cambio de armario y siempre estoy posponiendo el momento porque me da horror echarle tantas horas a eso. 

Así que yo prefiero ir poco a poco quitando cosas de un rincón, ya sea estantería, cajón o armario y, casi sin darme cuenta, en unos días lo tengo más despejado. Entonces ya puedo vaciar lo que me queda y hacer un segundo filtro, y recolocar o reubicar lo que definitivamente me quedo.

Un ejemplo: En el momento cambio de armario de ropa, hago dos filtros. Un primer vistazo al armario en el que saco alguna ropa, pero menos de la que debería. Los porsiacaso (yo los llamo así) empiezan a hacerse notar. Me quedo esta ropa porsiacaso voy al campo, ésta porsiacaso voy a un país de frío glaciar, esta otra porsiacaso adelgazo 2 tallas…

¡Anda yaaaaaa!, ¿cuántas veces al año va a pasar eso? 

Es mucho más productivo pedir a tu hermana o amiga que te la preste o, si te hace mucha falta, comprarlo más adelante, que tenerlo “arrumbado” en el armario cogiendo sitio y polvo.

Así que olvídate de los porsiacaso y quédate con lo que de verdad te pones.

Otra clave para que te sea fácil simplificar, en el caso de la decoración, es mirar a tu casa desde la puerta de entrada como si fueras una visita.

Si tú fueras una visita que llega a tu casa por primera vez, ¿qué sensación te llevarías?, ¿qué impresión quieres que se lleve la visita que venga?

Personalmente a mí nunca me ha atraído la época barroca en la decoración, pero si a ti te gusta debes convertirlo en un barroco minimalista. Aunque sean dos corrientes opuestas, ¿me estoy explicando?

También puedes hacer fotos del antes de un rincón, que no te convence como lo tienes y ordenarlo y hacer fotos del después. Eso te va a animar a hacerlo en cada zona de tu casa con la alegría de verlo distinto después.

 

Rincón minimalista
Rincón minimalista que transmite paz

Hay muchos métodos de simplificar tu casa:

El de las 4 cajas

  1. la caja de donar
  2. la de tirar
  3. la de guardar 
  4. la de recolocar

Si éste es el que mejor va contigo pues adelante. Lo importante es que lo hagas como te he dicho, disfrutando y que no sea una losa.

El método 12-12-12

  • 12 cosas para donar
  • 12 cosas para tirar
  • 12 cosas para reubicar

Cuando tengas esto seleccionado tomas acción.

En fin como ves puedes hacerlo de muchas maneras. Así que no tienes excusa.

En mi caso me va muy bien escribir las zonas o rincones que más estrés me produce ver desordenadas o con exceso de chismes. E ir tachando las que voy terminando.

Esas zonas son las más usadas en casa y por lo tanto donde todos manipulan a diario:

El mueble de la entrada donde vamos dejando cartas por archivar, tarjetas físicas que interesan, invitaciones de boda, recetas de medicinas por comprar…

El cajón del mueble de la televisión en la que suele haber otras facturas, notas del colegio varias, algún manual de instrucciones, pens, bolígrafos varios…

Un mueblecito cajonero que tengo en la cocina que en principio era de medicinas y se ha convertido en una colección de tapones para donar, listas de compra básica, gomillas de las verduras que pueden servir…

No sigo porque supongo que en cada casa hay miles de rincones donde poder cambiar el chip y empezar a simplificar muchos chismes que conservamos no sabemos para qué.

 

Conclusión

Tienes que empezar a practicar el minimalismo en toda tu vida, desde tu mente hasta los cajones más ocultos de tu casa. Hay que recapacitar y darnos cuenta que vivimos con muchos más “chismes” de lo que necesitamos para ser feliz, y aunque creas que te dan bienestar, son muchos más los aspectos negativos que provocan.

Elige tu método para empezar y ponte las pilas, vas a ir descubriendo que es más fácil de lo que creías y querrás seguir con ese estilo de vida enseguida.

¿Qué opinas, eres minimalista o vives con muchos chismes?

Si eres de las segundas ¿te ves con ganas de simplificar ?

Minimalismo de vida y mente

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